El Golfo de Montijo busca hacerse un hueco en el ecoturismo de Panamá

Bocas del Toro, San Blas y Coiba son los tres destinos de playa por excelencia en Panamá, pero en los últimos tiempos ha emergido una nueva propuesta que está haciendo del ecoturismo su principal seña de identidad: el Golfo de Montijo.


Ubicado en la provincia de Veraguas, 300 kilómetros al oeste de la capital panameña, el golfo es un paraje paradisiaco que combina manglares e islas de arena blanca y agua turquesa con un sinfín de aves y especies marinas.


"Esto es un paraíso que no tiene nada que envidiar a otras zonas más visitadas del país", indicó a Efe el presidente de la Cámara de Turismo de Veraguas, Ángelo Solanilla.


El golfo, en donde viven cerca de 2.000 personas, está protegido por varias islas, entre ellas Cébaco, la segunda más grande del Pacífico panameño -después de Coiba- y un paraíso para los amantes del buceo y de los cetáceos.


"Cada vez hay más turistas, pero el 80 % son extranjeros, tenemos que potenciar el turismo local. Si se hace bien, el turismo ayuda a que los locales mejoren sus condiciones de vida y a que se conserve el golfo", apuntó Solanilla.