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Fuel Fandango y Bomba Estéreo convierten Madrid en una pista de baile

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La tercera edición del festival Río Babel se ha despedido este sábado de la Feria de Madrid con una jornada llena de ritmos rápidos, vídeos del Caribe y luces láser y protagonizada por Bomba Estéreo, Fuel Fandango y Fatboy Slim, que han aunado fuerzas para mantener al público bailando sin interrupción.


Organizar un festival con el ojo puesto en el panorama latinoamericano y su relación con España, es, cuanto menos, un gesto acogedor. A lo largo de estos tres días han pasado por los escenarios del Río Babel 17 bandas de 9 nacionalidades distintas, con intereses tan dispares como el trap, el indie o la electrónica, pero siempre dispuestos a seguir el lema del festival este año, "¡Madrid baila!".


La jornada comenzaba hacia las seis de la tarde, con las puertas del festival recién abiertas y con los primeros asistentes buscando un espacio a la sombra en el que esperar, vaso de Budweiser en mano, al primer concierto de la tarde, el de Él mató a un policía motorizado.


Media hora después, y tras unos breves saludos entre Santiago Barrionuevo, el cantante del grupo -y productor del que será el disco debut de la cantante Amaia-, y el puñado de valientes que esperaba a la banda torrándose al sol, el grupo indie inauguró la última jornada del festival.


Frente a ellos, una masa compacta de jóvenes con camisas hawaianas, niños con el uniforme de la selección argentina de fútbol y una pareja envuelta en la bandera arcoiris, corearon los temas de su último disco de estudio, "La síntesis O'Konor". Mientras, Barrionuevo interpelaba al público en silencio, con las cejas arqueadas y los pulgares hacia arriba.


A su despedida, el grupo uruguayo Cuarteto de Nos apareció en el escenario colindante. Con el disco "Otra Navidad en las trincheras" consiguieron en los noventa el récord de ventas en su país natal y un puñado de seguidores en España, que aprovecharon el festival para retomar, desde la yerba artificial, el contacto con la banda latinoamericana.


Con los holandeses Chef'Special cayeron la tarde y las temperaturas y aumentó la afluencia de visitantes, que al escucahrles cruzaban las puertas con urgencia. El vaivén de las caderas se mantuvo hasta pasadas las diez y media de la noche gracias al concierto de Trending Tropics, la iniciativa del puertorriqueño Eduardo Cabra, ex-Calle 13, y el productor dominicano Vicente García.


Trending Tropics llevó al escenario, desde las nueve y media, uno de los proyectos más curiosos del festival. Su interés por la mezcla y el progreso les ha llevado a poner a la cabeza de sus espectáculos a Elle, un robot sin género que presenta al público sus canciones, a medio camino entre la tradición caribeña y la grabación experimental.


Hacia las diez y media de la noche salió a tocar Bomba Estéreo. Su líder, la cantante Li Sauvet, entró en el escenario con un vestido amarillo de lentejuelas y un penacho con los tonos de la bandera colombiana, y gracias a sus letras positivas, a su relación con el público y a una puesta en escena muy colorida, la banda protagonizó uno de los conciertos más animados del festival.


La multitud, una pesadilla para claustrofóbicos que subía, bajaba y se desplazaba hacia los lados a empujones, parecía hipnotizada por las piruetas estéticas y vocales -siempre coloridas- de Sauvet.


"El presente es el momento que importa, así que vamos a olvidarnos de todo y a bailar", propuso la cantante, antes de interpretar su himno "Soy yo" y uno de sus temas más conocidos, "To my love", del que el público -desde los seguidores más fieles hasta los invitados "vip", pasando por los rezagados que descansaban en el césped- coreó cada palabra.


Tras ellos llegó el turno de Fuel Fandango, el grupo formado por Nita y Alejandro Acosta que, desde hace diez años, lleva la fusión y el funk por toda España. Con canciones como "Salvaje" o "Toda la vida" han querido celebrar su décimo aniversario, pero también el inminente lanzamiento de su cuarto disco.


"Este público es un regalo al que aún no nos acostumbramos, ¡muchísimas gracias!", se han despedido, dando paso a uno de los platos fuertes del cartel, el DJ inglés Norman Cook, alias Fatboy Slim.


Con los primeros compases de su tema "Eat, sleep, rave, repeat" y un potente despliegue de luces láser e imágenes, Fatboy Slim ha puesto a saltar a los miles de asistentes, desplegados por todo el recinto con el brazo en alto. Solo los heridos, con pus en las rodillas o tobillos vendados, permanecieron sentados en el suelo, mientras el pionero del género "big beat" se movía en el escenario.


A las dos y media de la madrugada, Fatboy Slim se despidió de los asistentes. El DJ ya no trasnocha, y se despide del Río Babel por un discreto lateral, casi como el propio festival se despide de su público: "Ha estado bien, hemos bailado mucho y ahora me despido sin hacer ruido -parece explicar, mientras arrastra los pies-. Hasta la próxima".

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