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El agroturismo en Panamá a la conquista con música clásica y enseñanza

Escuchar melodías de Mozart, Beethoven o Bach y al mismo tiempo aprender sobre animales o de iniciativas de sostenibilidad es una alternativa distinta al clásico agroturismo en Panamá, que va más allá de participar de las actividades cotidianas del hombre de campo.


En la localidad panameña de Natá de los Caballeros, a unos 187 kilómetros de la ciudad de Panamá, una granja, cuyo fuerte es la producción lechera, es el ejemplo de una de ellas, al innovar con simples metodologías para realzar los secretos de la agroindustria combinada con actividades de ocio.


Se trata de la "Agropecuaria y Ecoparque Don Arcelio", un lugar que quedaría ignorado como otra hacienda, a no ser por su singular fachada de colores y bolas de heno, un enganche peculiar que atrae a los visitantes que se aventuran a experimentar una ruta didáctica.


El sonido de piezas de música clásica envuelven los alrededores, pero esto solo forma parte de "La ruta de la leche", el principal circuito que da a conocer el proceso de producción láctea, explica a Efe Bélgica Aguilar, administradora del lugar.


En esas instalaciones de la finca viven, duermen, se alimentan y se ordeñan al ritmo de la música de Mozart más de 160 vacas de raza Girolando, Holstein y Gyr, la única diferencia es que cuentan con medidas de "cow comfort", casi como un hotel de cinco estrellas o spa para evitar el estrés a estos bovino.