Jose Ignacio Valenzuela: "Escribo de lo que me provoca furia"

El escritor chileno José Ignacio "Chascas" Valenzuela vuelca al papel lo que le provoca furia, lo que le molesta y no le gusta, una determinada cuestión que le suscita una discusión consigo mismo y que alcanza su armisticio cuando escribe de ello.


Así sucedió con su novela "Hacia el fin del mundo" (2011), la primera de su llamada Trilogía del Malamor y cuya edición en inglés ("To the end of the world") se presenta [] en EE.UU., en la librería Books & Books, de Coral Gables, al sur de Miami.


"Me descubrí pensando un día que lo peor que me podría pasar en la vida es que me quitaran la capacidad de amar", señala en entrevista con Efe este prolífico escritor, que empezó en el oficio a los 15 años y lleva a la fecha 20 libros publicados.


"Hay mucha gente que funciona así, sin amor por lo que hace, que se mueve como en piloto automático", agrega en alusión al germen de esa historia que transcurre en Almahue, un ficticio poblado de la Patagonia chilena y en el que "la gente no puede amar", según la leyenda por el maleficio de una bruja despechada.


El éxito de la publicación dio pie a la Trilogía del Malamor, compuesta también por "La raíz del mal" (2012) y "El árbol de la vida" (2013), los cuales acogen mitos del acervo cultural latinoamericano que se despliegan sobre una estructura narrativa propia de la literatura anglosajona.


De acento juvenil y que puede verse emparentado con otras sagas como "Harry Potter" y "Las crónicas de Narnia", la popularidad de los libros hizo que sus derechos para el cine recalen en Hollywood para una producción en inglés, un proyecto que avanza, "lento pero avanza", como Valenzuela revela.


Un primer paso para ello es el lanzamiento de la edición en inglés del primer libro de la trilogía, bajo el sello Deletrea, y que al chileno le ha permitido cumplir un sueño de varios años como es el de llegar al lector estadounidense, país en el que reside hace años y en el que ha desarrollado buena parte de su labor creativa.


Quería que pasará antes, pero por suerte no fue así, ya que "es muy cierto que las cosas llegan cuando deben de llegar", señala, tras aludir a su carácter "arrebatado", pasional, al mismo tiempo que un obseso y perfeccionista de su trabajo, y que ha logrado apaciguar con la madurez, como reconoce.


De una rutina implacable de hasta 12 horas diarias de escritura, en un horario que defiende y vigila aunque esté en aviones, aeropuertos y hoteles, Valenzuela tiene una vasta obra que incluye un importante número de guiones para largometrajes y telenovelas, entre estas últimas algunas emitidas por las cadenas hispanas de televisión en EE.UU., como "Santa Diabla" y "Dama y Obrero".


Tras más de 50 años de existencia como género, la telenovela ha tenido varias mutaciones como la que se palpa en la actualidad, en donde sus fronteras con las series se hacen más borrosas y cuya tramas acogen ahora "temáticas sociales más poderosas", un cambio que el escritor ve "fascinante" y ansioso por explorar.


Con menos foco en el triángulo amoroso "bueno-buena-mala", y en un contexto de segmentación máxima, en el que "la televisión ya no se ve en el televisor, sino en el teléfono", en la actualidad la telenovela es cada vez más "moderna, con temas novísimos, de vanguardia, los que se discuten hoy en día", asevera.


Escritor todoterreno, que desarrolla además una faceta de docente en talleres de escritura, confiesa que no tiene un formato favorito ya que cada uno le aporta algo y es más un apasionado de "los temas", algunos de los cuales son para telenovela y otros funcionan mejor en cine.


"Elijo de lo que voy a escribir y cuando eso lo tengo resuelto en mi mente selecciono el formato", explica.


Tras su "estreno en inglés" con la publicación de "To the end of the world", volverá a echar mano, otra vez, de la paciencia ganada con la madurez para ver en pantalla, posiblemente en 2019, el guión del largometraje que acaba de vender en México, y en especial que eche a andar la producción en inglés de "Malamor Trilogy".