La deuda pública de Nicaragua creció un 5,3 por ciento durante la crisis sociopolítica

 El incremento se reflejó principalmente en la subida de 242,9 millones de dólares en la deuda interna y de 98,7 millones de dólares en deuda externa.

El incremento se reflejó principalmente en la subida de 242,9 millones de dólares en la deuda interna y de 98,7 millones de dólares en deuda externa.

 La deuda pública nicaragüense creció un 5,3 por ciento en medio de la crisis sociopolítica que atraviesa el país, al pasar de 6.486,7 a 6.828,3 millones de dólares, informó [] el Banco Central de Nicaragua (BCN).


Según el informe del BCN, la deuda pública, que equivale al 48,3 por ciento del producto interno bruto (PIB), pasó de 6.486,7 millones de dólares en diciembre de 2017 a 6.828,3 millones de dólares en junio pasado, dos meses después del estallido social de abril.


El incremento se reflejó principalmente en la subida de 242,9 millones de dólares en la deuda interna y de 98,7 millones de dólares en deuda externa, detalló el banco emisor.


"Del total de la deuda pública, el 82,7 por ciento correspondió a deuda del sector público con acreedores externos (5.644,8 millones de dólares) y el 17,3 por ciento restante a deuda del Gobierno Central y Banco Central de Nicaragua con el sector privado nacional (1.183,5 millones de dólares)", agregó el BCN.


El reporte oficial también indica que el mayor deudor es el Gobierno Central, con un 68,2 por ciento de la deuda, seguido del BCN con un 31 por ciento y del sector público con 0,8 por ciento.


Hasta el 18 de abril pasado, fecha en que se inició la crisis, Nicaragua era uno de los países con mayor crecimiento económico de Centroamérica, y esperaba una expansión del 4,5 al 5 por ciento, con una inflación acumulada de entre el 5,5 y el 6,5 por ciento para 2018.


Ahora el BCN calcula que la economía nicaragüense podría crecer este año un 1 por ciento, como resultado de los disturbios, y cifró las pérdidas económicas en 430 millones de dólares.
Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más severa desde 1980, que según organismos internacionales ha dejado entre 300 y 449 muertos.


Sin embargo, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, ha enfatizado que solo son 198 las víctimas.


Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del líder, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.