Seis de cada 10 habitantes de Nicaragua quiere elecciones, según una encuesta

Seis de cada 10 habitantes de Nicaragua prefiere un adelanto de elecciones antes que la continuidad del diálogo entre el Gobierno y la sociedad civil, para superar la crisis que ha dejado cientos de muertos desde abril, según datos divulgados hoy por una firma encuestadora internacional.


Mientras el 60 por ciento de los encuestados se decantó por adelantar para marzo de 2019 las elecciones de 2021, un 34 por ciento dijo estar en desacuerdo y un 6 por ciento no respondió, según la encuestadora Cid Gallup.

Rene Zamora Royal Prestige 1-4 Pag - Enero 2017 copy.jpg


A la pregunta sobre qué es más importante en este momento entre el adelanto de las elecciones y la continuidad del diálogo nacional, el 54 por ciento se inclinó por los comicios y el 34 por ciento por las negociaciones, con un 12 por ciento que no respondió, de acuerdo con el informe.


El presidente Daniel Ortega, blanco de multitudinarias protestas en los últimos cinco meses tras 11 años en el poder, ha insistido en que no habrá elecciones hasta 2021.


La encuesta se realizó del 6 al 18 de septiembre en toda Nicaragua, a 1.200 habitantes con edad para votar, con un nivel de confianza del 95 por ciento y un margen de error del 2,83 por ciento, según la encuestadora.


A inicios de septiembre el Grupo Cívico Ética y Transparencia presentó un estudio similar en el que el 81 por ciento de los encuestados se mostró de acuerdo con el adelanto de las elecciones.


Las encuestas se dan en medio de una crisis sociopolítica que ha dejado entre 322 y 512 muertos desde el 18 de abril pasado, principalmente en protestas contra Ortega, según organizaciones humanitarias.


La oficina del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) ha responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por "más de 300 muertos", así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros, violencia sexual, entre otras violaciones a los derechos humanos.


Ortega, quien reconoce 198 muertos, niega los señalamientos y cree que está ante un intento de "golpe de Estado".


La crisis se inició en Nicaragua por unas fallidas reformas a la seguridad social que, debido al saldo mortal en las protestas, se convirtieron en la exigencia de renuncia de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.