Víctima de Bill Cosby pide "justicia" antes de conocer la sentencia del cómico

Andrea Constand, víctima de abusos por parte del cómico Bill Cosby, pidió hoy que se haga "justicia" en una corte local de Pensilvania (EE.UU.), donde se celebró la primera jornada de la audiencia de lectura de la sentencia contra el actor declarado culpable de agresión sexual por un jurado.


Constand reclamó hoy que se aplique "justicia como el tribunal lo crea conveniente" contra Cosby, quien afronta una condena máxima de 30 años en prisión, según medios de comunicación locales.


Ella entró hoy en el juzgado poco después de Cosby y tras haber tuiteado unas líneas de la Biblia: "Airaos, pero no pequéis; no dejen que se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni den cabida al diablo".


La víctima testificó este lunes en la corte del municipio de Norristown, estado de Pensilvania, donde mañana se espera que se emita la sentencia condenatoria de Cosby, quien fue declarado culpable el pasado abril de tres delitos.


Los cargos en los que se reconoció entonces la culpabilidad del cómico son penetración sin consentimiento, penetración mientras se está inconsciente y penetración tras el suministro de un estupefaciente.


Cosby, de 81 años, fue retratado por su defensa como un anciano dependiente para el que la cárcel sería un castigo excesivamente duro.


El equipo del cómico también comunicó que el martes llamará a testificar a una psicóloga, que previsiblemente pondrá sobre la mesa distintos argumentos para evitar que pase tiempo en prisión.


Aunque el máximo de sentencia que pueda resultar de esos delitos sea de 30 años entre rejas, distintos medios apuntaron que probablemente la condena sea mucho menor, y la propia Fiscalía pidió que esta sea de al menos entre 5 y 10 años de cárcel.


Los abogados del Estado consideraron que una pena baja podría mandar un mensaje negativo a la sociedad en lo relativo a los abusos sexuales y consideraron que el fallo del juez debe señalar que nadie está por encima de la ley.


Los fiscales también apuntaron que, pese a la elevada edad de Cosby, este sigue suponiendo un peligro para la sociedad.


Más de 60 mujeres han acusado a Bill Cosby de abusar sexualmente de ellas entre las décadas de 1960 y 2000, aunque esos casos no prosperaron por haber prescrito y solo se ha llevado a juicio el que fue determinado en abril por las acusaciones de Constand, de nacionalidad canadiense.


Esta mujer aseguró que una noche a principios de 2004 Cosby la invitó a su mansión de Cheltenham (Pensilvania) y le dio unas pastillas que la marearon y permitieron al artista abusar de ella.


La víctima, de 45 años, era entonces la entrenadora de baloncesto del equipo femenino de la Universidad de Temple, donde el actor estudió y de la que él era un importante donante.


Este es el segundo proceso que afronta Cosby por acusaciones de agresión sexual, después de que el celebrado en 2017 fuera declarado nulo ante la incapacidad del jurado de tomar una decisión y alcanzar un consenso, por lo que no se estableció ninguna culpabilidad o pena a cumplir.


Cosby quedó entonces en libertad bajo fianza de un millón de dólares.


Precisamente, su régimen de libertad es uno de los aspectos que más centran el foco mediático ahora, ya que una de las decisiones más destacadas del juez será si el ya declarado culpable de agresión sexual debe esperar a que se complete el proceso de alegaciones en prisión o en libertad.


En este segundo juicio, el contexto social ha variado de forma importante en el ámbito del acoso y el abuso sexual con el auge del movimiento #MeToo, que busca visibilizar estas prácticas machistas y que se desató tras las acusaciones generalizadas en Hollywood contra el poderoso productor cinematográfico Harvey Weinstein.