Los "Diarios" de Lord Byron muestran al icono del romanticismo sin disfraz

Lord Byron, el poeta romántico por excelencia, no era un 'dandi', ni un don Juan que iba enamorando a todas las mujeres saltando de cama en cama, ni un depredador sexual desbordado por las pasiones. Fue un poeta "introvertido y cercano que huía del disfraz", como así se desprende de sus "Diarios".


Unos "Diarios" que ahora recupera en español Galaxia Gutenberg, con traducción y notas de Lorenzo Luengo, quien explica a Efe que George Gordon, sexto lord Byron (1788-1824), fue "mucho más allá" de esa imagen y recuerda sus viajes por Europa o su muerte temprana en Grecia, a los 36 años, en la guerra para lograr la independencia del Imperio Otomano.


Leyendas vertidas sobre el autor de "Don Juan" o "El corsario", que son fruto, a su juicio, de las lagunas que existen sobre el estudio de su persona y el romanticismo inglés.

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"La literatura romántica ha pasado por muchos cambios, en la época victoriana se revisó el pasado de la literatura inglesa y Byron y (Percy Bysshe) Shelley fueron repudiados; este último se recuperó y Byron luego también gracias a la generación Beat que le reivindicó, con Allen Ginsberg o Kerouac, y también por el existencialismo francés", explica Luengo.


Pero este vacío sobre el autor también se explica, según el editor, porque después apareció un tipo de crítica marxista contra la estirpe aristocrática inglesa alejada de las clases bajas, que en el siglo XX y XXI trajo enormes discrepancias y un vacío sobre este autor.


Luengo se lamenta de que en Europa pocas universidades se tomasen en serio el estudio de las obras del poeta. "Nos hemos quedado con el Byron vestido de pirata y escondido detrás del disfraz existe un autor universal y con obras grandes y magnas como el inacabado 'Don Juan'", sostiene.


"La personalidad de Byron se proyectó mucho más allá de un siglo, su forma de vida no solo contaminó a Baudelaire, Verlaine o Rimbaud en Francia, también a los 'beat' en Estados Unidos", recalca.


"Byron generó una nueva imagen del escritor como espectáculo, mezcló obra con vida. Su magnetismo quedó debajo de su aura", subraya.


Así, esta obra ayuda a conocer al escritor de diarios, no al poeta, "al hombre sentado en camisón ante su mesa, dice Lorenzo Luengo en la introducción del libro. Unos diarios, que por otra parte, nunca Byron pensó que se llegarían a publicar.


"Si esto lo hubiera empezado hace diez años, y lo hubiera seguido fielmente! ¡En fin!

Demasiadas cosas hay ya que desearía no tener que recordar. Bien, he tenido lo mío de lo que se conoce como los placeres de esta vida, y he visto más del mundo europeo y asiático que buen uso he hecho de ello. Se dice que 'la virtud no necesita recompensa'; la verdad es que debería estar bien pagada, por las molestias...".. Así escribe Byron en una entrada de su Diario de Londres (14 de noviembre, de 1813-19 de abril, 1814).


Hedonista, valiente, y reacio a las convenciones sociales, de Byron también cuanta la leyenda que fue bisexual, cosa que niega Lorenzo Luengo.


"Amaba a las mujeres no era bisexual, sí se le conocieron relación con jóvenes de todos los sexos en sus viajes por Oriente y fue muy ingenuo y lo dejó traslucir, pero eso fue como rememorando la imagen de la Grecia clásica y los protegidos. Era muy viril y le gustaban las mujeres y los hombres fuertes pero no hasta el punto de tener relaciones sexuales", aclara.


También sus "Diarios" revelan que solo tuvo una época dedica al dandismo. Fue dandi "poco tiempo", en el sentido de que la moda era lo primero junto con la superficialidad, asegura el traductor.