La cocina tradicional mexicana cautiva en Medellín con sabores potenciados

En la duodécima edición de la Fiesta del Libro y la Cultura en Medellín, la cocina tradicional mexicana ha cautivado a los asistentes con poderosos sabores a través de recetas ancestrales potenciadas por innovadoras fusiones que llevan a otra dimensión a esta reconocida gastronomía.


En calidad de invitado de honor a la feria y con una delegación de 50 personas, México eligió conectar con esta urbe colombiana no solo a través de escritores y artistas, sino con su cocina ancestral, declarada por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2010.

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"Queremos mostrar una línea muy nueva, que en los siguientes años se va a desarrollar con mucha fuerza, que es la muestra y divulgación de la cocina tradicional, una manifestación cultural de raíz de muchos de los pueblos", explicó la directora general de publicaciones de la Secretaría de Cultura de México, Marina Núñez.


Un mole michoacano, que contiene 32 ingredientes y elaborado en un metate, fue uno de los platillos con los que descrestó la cocinera tradicional mexicana Cnidia Yunuén Velázquez, quien desveló secretos de su receta y reivindicó la gastronomía de su país, desdibujada por la cocina tex-mex de Estados Unidos.


"Hablan de México y solo piensan en picante y tacos, y nuestra comida es muy amplia. No todo es chile", dijo a Efe Velásquez.


Esta cocinera, oriunda de Michoacán, no visitó Medellín sólo para hablar de los sabores de su país, sino para mostrar "identidad ancestral" a partir del "rescate de recetas perdidas", que logra llevar a la vida cotidiana, como es el caso del caldo de piedra, proveniente de Oaxaca.


Pero ha sido su habilidad para elevar esas recetas rescatadas lo que le ha permitido ganar premios y demostrar que las cocineras mexicanas "no tienen límites ni miedo a arriesgarse", sin irrespetar la esencia.


Con unas huilotas en salsa de carambolo exhibió su capacidad para innovar y enseñó en uno de sus talleres en la feria una forma distinta de utilizar una fruta que los colombianos aún no han explotado.


"Yo no solo la uso para aguas, jugos y decorar, sino que hago guisados con ella", contó Velázquez,


Para ella, la cocina mexicana "ha evolucionado y puede seguirlo haciendo", pero cree que solo trascenderá si las nuevas generaciones tienen clara "la situación ancestral" para, a partir de ahí, ponerle su toque moderno.


"Entiendo que quieran hacer cosas diferentes y deconstrucciones, pero además de jugar, deben respetar la cocina tradicional", comentó.