Arpaio, el polémico alguacil antiinmigrante, se diluye en su camino al Senado

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Transcendió a la esfera internacional por su actuación contra los inmigrantes como alguacil en Arizona y más tarde resonó tras gozar de un indulto de Donald Trump, pero la fama y la polémica parecen no ser suficientes para Joe Arpaio, cuyas aspiraciones al Senado de EE.UU. son improbables.


Tras más de veinte años como alguacil del condado de Maricopa, Arpaio, de 86 años, decidió hace unos meses lanzarse a la arena política para lograr el escaño que dejará vacante el actual senador republicano por Arizona Jeff Flake, uno de los asientos de la Cámara Alta más disputados en los comicios legislativos de este noviembre.


Perseguido por la controversia, los ciudadanos de su condado le negaron la reelección en 2016 para renovar su cargo como alguacil, por lo que ahora busca llegar al Senado para impulsar desde Washington una plataforma contra los inmigrantes indocumentados y el tráfico de drogas.


Pero antes, para ello, Arpaio tendrá que vencer en las primarias de Arizona que se celebran este martes, donde se enfrenta a dos aspirantes republicanas por la candidatura senatorial conservadora: Martha McSally y Kelli Ward, que están por delante de él en todas las encuestas recientes.


Con un perfil marcado por su mano dura contra la inmigración y su afinidad con el presidente, Arpaio no despierta tantas pasiones como para alzarse victorioso.


La candidatura del exalguacil ha sufrido en las últimas semanas duros varapalos, y los medios locales de Arizona consideran que su campaña está "en caída libre" después de que varios miembros de su equipo le abandonaran a mitad de camino.


Pese a sus escasas perspectivas de victoria, el ahora precandidato al Senado está recorriendo el estado en busca de apoyos bajo el denominado "Tour de ICE", un alegato a las iniciales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), encargado de efectuar las detenciones y deportaciones de inmigrantes que él tanto predica.

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Esta semana, precisamente en medio de su gira en busca de votos, Arpaio fue interpelado por un manifestante latino que le dijo que ni él ni Trump cuentan con el respaldo de la comunidad hispana, prominente en este territorio, una escena que fue grabada en vídeo y que se ha hecho viral en las redes sociales.


"Tuvo que llegar un presidente criminal a la Casa Blanca para que lo perdonaran", le espetó el hombre hispano, en alusión al indulto que Trump le otorgó apenas un mes después de que un juez lo condenara a seis meses de prisión por perseguir y arrestar a ciudadanos basándose en su perfil racial.


"Jódete, Arpaio, aquí no te queremos", añadió el manifestante sin medias tintas, miembro de una comunidad, la latina, que en Arizona supone aproximadamente 2,1 millones de personas, esto es, el 31% de la población, según datos del Centro de Investigaciones Pew.


Y es que tanto antes como después de presentar su candidatura, el exalguacil ha insistido en su postura solo a favor de la inmigración "legal" y en contra de las "ciudades santuario", que tienen una política de no persecución de los inmigrantes ilegales. Un ideario casi idéntico al de Trump.


No obstante, la retórica incendiaria de Arpaio sobre inmigración ha calado entre los votantes, sobre todo entre los más afines al presidente, cuyos votos se repartirán este martes entre él y Ward, también ferviente defensora del mandatario.


Así, y con la inmigración siempre en medio del debate, parece que será McSally y no Arpaio, quien se alce finalmente con la candidatura republicana al Senado, un pronóstico que, como poco, destila el distanciamiento de los ciudadanos de Arizona de la actuación de la Casa Blanca.


Un resultado que puede redefinir el equilibrio de poderes en el Congreso, hasta ahora con ambas cámaras en manos republicanas.