International

Dueño de radio quemada en Nicaragua acusa a diputado y grupo de sandinistas

Dueño de radio quemada en Nicaragua acusa a diputado y grupo de sandinistas .jpg

El propietario de Radio Darío, Aníbal Toruño, acusó hoy a un diputado y a simpatizantes oficialistas de incendiar el viernes pasado las instalaciones de esta emisora durante los enfrentamientos contra el Gobierno de Daniel Ortega.


"Yo hago responsable a Manuel Alvarado y Filiberto Rodríguez y llamo a la cordura y a la razón del Presidente que esto no puede seguir ocurriendo en Nicaragua", dijo Toruño en rueda de prensa en Managua.

Botanica Blanquita y Jesus 1-6 octubre 2012.jpg

La radio, situada en León, a 90 kilómetros al noroeste de la capital, fue quemada la noche del 20 de abril pasado por supuestos grupos de simpatizantes sandinistas, entre ellos, el diputado de la bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FLSN), Filiberto Rodríguez.

Toruño contó que al momento de transmitir todas las manifestaciones que acontecían en ese momento en todo el país, un grupo de personas ingresó por la fuerza a las instalaciones, amenazando al guardia de seguridad y a las más de nueve personas que se encontraban trabajando.

Los desconocidos comenzaron a dispersar por todo el lugar al menos 56 litros de combustible y una vez hecho esto, se retiraron varios metros del sitio para después disparar una bomba artesanal, causando una explosión y la extensión del fuego, de acuerdo con Toruño.

"Yo ya los perdoné (a los supuestos agresores) porque son gente sencilla. Les habían pagado 500 córdobas (16 dólares) por matar y destruir", sostuvo.

El comunicador aseguró que después de ese incidente, él, sus familiares y trabajadores han sido amenazados y perseguidos por personas en motocicletas.

La violencia en Nicaragua, se ha cobrado ya, al menos, la vida de 38 personas, mientras que otras 48 permanecen desaparecidas, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Las protestas se desataron el 18 de abril pasado por unas reformas a la seguridad social que elevaban las cuotas, reducían las pensiones y establecían la cotización perpetua, pero que finalmente fue derogada por el presidente Ortega, tras la presión ciudadana.

A pesar de que los enfrentamientos disminuyeron el lunes, ahora la población continúa exigiendo en las calles la renuncia de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, porque los consideran represivos, corruptos, violadores de los derechos humanos y de las libertades públicas, entre otros.