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Cortesanas De Paris

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Josefina Haydée Argüello, Master en literatura Española, Graduada de Saint Louis University en Saint Louis Missouri, USA.

En las afueras occidentales de París, a 15 kilómetros de su centro queda Bougival. Lugar donde se encontraba La Máquina de Marly, inaugurada en 1684 durante el reinado de Luis XIV, acueducto que sirvió de primer eslabón para llevar el agua del río Sena hasta las fuentes y estanques del Palacio Versalles.

En el siglo XIX Bougival se convirtió en un centro de moda y en la cuna del impresionismo. Famosos pintores tales como Monet, Renoir y Sisley expresaron en sus lienzos con magistral pincel la luz reflejada en el cielo, en las aguas y en la naturaleza de estos parajes.

Este ambiente bucólico de la época monárquica francesa es reflejado en los poemas de Rubén Darío: “Era un aire suave” y “Margarita”, partes de su libro Prosas Profanas. 

Darío en, “Era un aire suave”, describe las escenas pastoriles de la región, las costumbres de la Bella Époque mencionando a la Madame Pompadour, la amante más celebre del rey Luis XV quien favoreció al proyecto de la Encyclopédie de Diderot, fundó la porcelana de Sèvres y supervisó la construcción de la plaza de la Concordia. 

“¿Fue acaso en el tiempo

del rey Luis de Francia,

sol con corte de astros,

en campo de azur?

¿Cuándo los alcázares

llenó de fragancia la regia

y pomposa rosa Pompadour?”

                        (Darío)

Alexandre Dumas (hijo), en su obra La Dama de las Camelias, publicada en (1848), relata una historia de amor entre Armand Duval y Margarite Gautier e inspirada en su propia experiencia con Marie Duplessis, una joven cortesana de París. A su vez Margarite la protagonista de Dumas leía Manon Lescaut del Abbé Prévost, novela francesa publicada en (1731), e inspirada al igual en otro amorío entre el caballero de la orden de Malta de Des Grieux y Manon Lescaut quien era otra cortesana.

El joven enamorado Armand, relata su vida al narrador para que este la escriba.

El narrador había comprado el ejemplar de Manon como parte de las pertenencias de Margarite, las cuales fueron puestas en subasta pública a su muerte. La amistad entre ellos nace cuando Armand llega a buscar el paradero del libro, único recuerdo de Margarite, el cual contiene su dedicatoria. Así comienza la obra La Dama de las Camelias.   

Margarite vivía entre los torbellinos agitados de la vida nocturna parisina. Frecuentaba todos los estrenos del teatro siempre acompañada de sus gemelos, sus bombones, y un ramo de camelias a veces rojas o blancas. Era de libre vivir, buscando nuevos placeres y alegrías y nunca había conocido al verdadero amor, hasta que encuentra a Armand.

Renunció a sus lujos, fiestas suntuosas, y falsos honores.  Era una esclava de su belleza. Cuando conoce el amor que es la “inspiración del universo entero, misterioso y noble, cruz y delicia para el corazón” (La Traviata), se van a vivir a la casa de campo en Bougival y hacen planes para casarse.

Durante el verano Margarite y Armand son felices en Bougival a la orilla del río Sena, rodeados de una vista magnifica: “se despliega como una ancha cinta de un blanco tornasolado, entre la llanura de los Gabillons y la isla de Croissy, […] parajes encantadores, que parecen hechos expresamente para recordar los versos de Lamartine o cantar las melodías de Scudo”. (Dumas).

Armand olvida el traumático pasado de Margarite quien ha renunciado a su vida todo por él. El amor lo puede todo.  Ella lo calma a con su grata sonrisa y sus bellos cabellos negros.

El padre de Armand muy preocupado, pide en secreto a Margarite que deje a su hijo para salvar el prestigio familiar.  Margarite era noble, de buen corazón y renuncia a su verdadero e imposible amor, abandonándole. Al poco tiempo muere, pero en su agonía soñaba con Armand y escribe una misiva revelándole el motivo de su drástica decisión. Ésta llega tarde, pues, la muerte la reclama.

“No soy apóstol del vicio, pero me haré eco de la desgracia noble dondequiera que la oiga implorar”.

               (Dumas).

Darío en su poema Margarita con su mágica pluma describe a la perfección este maravilloso amor que fue interrumpido por el destino.

“¿Recuerdas que querías

ser una Margarita

Gautier? […]

Tus dedos

deshojaban

la blanca

margarita,

Sí…no…sí…no… y

¡sabías que te adoraba ya!” […]

Y en una

tarde triste de

los más dulces días

la Muerte, la celosa,

por ver si me querías,

¡Como a una margarita

de amor te deshojó!”.

La Traviata, ópera en tres actos musicalizada por Giuseppe Verdi con libreto de Francesco Maria Piave y llevada al teatro en 1849 fue basada en esta novela. Desde entonces ha permanecido en la popularidad. Franco Zeffirelli en 1982 y Sofía Coppola en 2017 la llevaron al cine.

“las rosas de mis alegrías

están marchita

y el amor todavía me falta […]

¡Ni flores ni lagrimas

tendrá mi tumba!

¡Ni una cruz con

mi nombre cubrirá

en ella mis huesos!

Señor perdóname

recíbeme cerca de Ti

Todo ha acabado”.

            (La Traviata). 

Rubén Darío evoca y admira el mundo cortesano versallesco francés de estos siglos dejando reflejado el ambiente, sus costumbres, fiestas suntuosas con sus melodías y el buen vestir de la alta nobleza parisiense.

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Literatura: José Juan Tablada, Iniciador De La Poesía Moderna Mexicana

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Este mes de Agosto se celebra el septuagésimo tercer aniversario de la muerte del poeta, prosista distinguido, crítico brillante por su devoción a la corriente modernista y diplomático mexicano José Juan Tablada, considerado uno de los poetas más radicales del modernismo y autor de más de 10 mil artículos donde utiliza más de una docena de seudónimos.

José Juan de Aguilar Acuña Tablada y Osuna, su nombre completo, contribuyó a un desarrollo importante de la poesía mexicana e hispanoamericana, al introducir en el contexto de la literatura de la región nuevas políticas que aún en la actualidad siguen vigentes.

Desde muy joven colaboró en numerosas publicaciones como “El Universal”, “El Mundo Ilustrado” y “El Imparcial”, así como también en medios de Caracas (Venezuela), Bogotá (Colombia) y La Habana (Cuba).

Aprendió pintura en la Escuela Nacional Preparatoria y estudió en el Colegio Militar. Trabajó en el periódico “El Universal” donde publicó poemas y crónicas dominicales en la sección “Rostros y máscaras”.

Impulsó la creación de la “Revista Moderna”, ya que fue en ésta donde mostró sus cualidades como traductor, al publicar escritos de Eugenio de Castro (1866 - 1944), Anatole France (1844 - 1924) y H.G. Wells (1866 - 1946).

En 1894 inició su carrera profesional como autor de prestigio con la aparición de su poema “Ónix” en la “Revista Azul”, a partir de eso creó su primer libro de poemas “El florilegio” que se publicó cinco años más tarde.

Se asumió como parte del movimiento modernista y defendió dicha corriente a través de artículos publicados en la “Revista Moderna” entre los años 1889 y 1911.

En 1900, por parte de dicha publicación, realizó un viaje a Japón como corresponsal, para enviar crónicas donde abordó temas como el refinamiento de las costumbres niponas y detalles naturalistas de su sensibilidad plástica.

Al volver de su viaje, comenzó a adaptar a su literatura la estructura poética “haikú”, que consiste en un poema breve, formado por tres versos de siete y cinco sílabas.

El escritor nunca se dedicó profesionalmente a la pintura, pero realizó acuarelas que se encuentran en el archivo del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

También fue crítico de arte y escribió artículos sobre pintores como José Clemente Orozco (1883-1949), Diego Rivera (1886-1957) y Roberto Montenegro (1885-1968).

En 1918 el presidente Venustiano Carranza lo nombró secretario del Servicio Exterior, por tal motivo se mudó a Caracas donde realizó una labor cultural, impartiendo conferencias y realizando publicaciones.

En 1920 se trasladó a Quito, pero decidió renunciar a su puesto diplomático por no adaptarse a la altura sobre el nivel del mar de la ciudad.

Tras una breve estancia en la Ciudad de México, regresó a Nueva York y fundó la Librería de los Latinos. Durante un breve regreso a la Ciudad de México entre 1922 y 1923, un grupo de escritores lo nombró “poeta representativo de la juventud”. Residiendo en Nueva York fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua en 1928.

En 1935 regresó a México y vivió en Cuernavaca, en 1941 fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua para ocupar el sillón VIII. A mediados de 1945 regresó a Nueva York, siendo vicecónsul, pero murió el 2 de agosto del mismo año. La Academia Mexicana gestionó el traslado de sus restos mortales los cuales fueron sepultados en la Rotonda de las Personas Ilustres.

La principal figura del modernismo y vanguardia mexicana, José Juan Tablada hizo muchos escritos y entre sus obras destacan “El florilegio” (1899), “Al sol y bajo la luna” (1918), “Un día... poemas sintéticos” (1919), “Li-Po y otros poemas” (1920), “El jarro de las flores” (1922) en donde mezcla motivos literarios de la poesía japonesa con elementos de la poesía modernista y la mitología indígena mexicana, “La feria de la vida” (1937) y “La resurrección de los ídolos” (1924).

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Del Estigma De La Altitud A Los Récords Mundiales

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Los Juegos Olímpicos de México de 1968 nacieron con el estigma del posible peligro para la salud de los atletas que supondría competir en la altitud de la ciudad, pero se sobrepusieron a las críticas negativas y acabaron convertidos en una cita de primer nivel en la que se batieron récords históricos.

El 18 de octubre de 1963, en Baden, ciudad de Alemania Occidental, la capital mexicana fue elegida sede de los Juegos Olímpicos de 1968 por delante de Lyon (Francia) y Detroit (Estados Unidos).

Antes incluso de celebrarse, los Juegos Olímpicos de México estuvieron marcados por su situación geográfica al estar situada la ciudad a 2.240 metros sobre el nivel del mar. Muchos críticos denunciaron que a esa altitud sería imposible mejorar marcas mundiales y los deportistas podrían tener problemas que afectarían a su salud.

Los delegados mexicanos tuvieron que justificar mediante informes que la altitud no representaba un peligro para los deportistas e incluso, una vez aprobada la candidatura, se celebraron diferentes campeonatos preolímpicos entre 1965 y 1967 para que los atletas pudieran comprobar de primera mano que todo lo que se decía no se correspondía con la realidad.

Además, el comité organizador se comprometió a invitar a los atletas de otros países para entrenar y aclimatarse, y sobre todo desmontar la tesis creada por los contrarios a su celebración de los Juegos en la altura de Ciudad de México.

El libro “México”, de 180 páginas y escrito en tres idiomas, editado por la organización con documentación oficial relativa a la petición de la sede, las respuestas al cuestionario del Comité Olímpico Internacional y un informe sobre las instalaciones deportivas de la ciudad, también incluyó algunas opiniones médicas sobre los efectos de la altitud en los atletas e incluso gráficas que reflejaban el rendimiento de los deportistas sobre el terreno.

“Hemos sido criticados por otorgar los Juegos a una ciudad que está a una milla y media por encima del nivel del mar, pero los Juegos Olímpicos pertenecen al mundo, norte y sur, este y oeste, caluroso y frío, seco y húmedo, alto y bajo, y México será el primer país de América Latina en tener el honor de celebrar los Juegos”, dijo en un discurso en 1967 el estadounidense Avery Brundage, presidente del Comité Olímpico Internacional en aquel momento.

“En cuanto a la altitud, beneficiará a los atletas en algunos eventos y les dificultará otros, pero al final es lo mismo para todos y los objetivos del movimiento olímpico no son simplemente romper plusmarcas”, añadió el dirigente.

Su discurso se basó, sobre todo, en su convicción de que una ciudad en la que vivían seis millones de personas y recibía más de un millón de turistas cada año no podía ser tan perjudicial para la salud como la pintaban. Pero no todos estaban tan convencidos.

“Si los atletas tienen que amoldarse en seis u ocho días a una altura de dos mil metros, seré pesimista. Van a caer como moscas. Uno no debe dejarse influir por la propaganda de los mexicanos, que naturalmente están poniendo a su ciudad por las nubes”, dijo en 1964, en el Berliner Ausgabe, el atleta alemán Manfred Kinder, que posteriormente lograría el bronce en los 4x400 metros.

Los temores hicieron que muchos países llevaran a cabo por su cuenta investigaciones fisiológicas sirviéndose de científicos. Los resultados demostraron que la alarma que se había creado era infundada y la gran mayoría de países enviaron a la ciudad azteca sus delegaciones completas.

Al final, el tiempo también dio la razón a los organizadores y al Comité Olímpico Internacional. Los Juegos se celebraron en México y se batieron 76 récords olímpicos y 30 mundiales.

De todos los récords, el más célebre seguramente sea el que consiguió el estadounidense Bob Beamon, que con un salto de 8,90 metros se llevó el oro en longitud y mejoró la anterior marca en nada menos que 55 centímetros. La dimensión de su proeza se puede calcular en que dicho récord se mantuvo durante casi 23 años, hasta la final de los Mundiales de Tokio (1991) en que fue superado por Mike Powell con 8,95 metros.

Otro récord que quedó para la historia fue el del estadounidense Jim Hines, que fue el primer hombre en bajar de los diez segundos en los 100 metros lisos. La marca de Hines se mantuvo hasta 1988, cuando Calvin Smith la mejoró por 0.02 segundos. Tambien, la plusmarca de Evans en los 400 metros duró hasta 1983, año en que Butch Reynolds llegó en 43.29 segundos.331. En total se rompieron setenta y seis plusmarcas olímpicas y treinta mundiales.

También los Juegos Olímpicos de México de 1968, tomaron relevancia cuando Tommie Smith y John Carlos protagonizaron un momento histórico al realizar el saludo del poder negro. Tras ganar la carrera de los 200 metros en esos Juegos Olímpicos, los atletas afroamericanos ganadores de la medalla de oro y de bronce respectivamente, alzaron su puño envuelto en un guante negro mientras comenzaba a sonar el himno nacional estadounidense en señal de protesta por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos de América

De vuelta a casa Smith y Carlos, fueron objeto de abuso y criticados por sus acciones. Tanto ellos como sus familiares fueron amenazados de muerte por lo que fueron condenados al ostracismo.

En este evento multideportivo internacional celebrado en la Ciudad de México, Estados Unidos de América fue el contingente olímpico más exitoso al obtener 107 medallas seguido por la Unión Soviética y Japón. Los gimnastas Věra Čáslavská, de la República Checa, el japonés Akinori Nakayama y el ruso Mikhail Voronin, fueron atletas más condecorados.

Once años después, en 1979, el estadio Olímpico de México acogió la Universiada, evento deportivo internacional que reúnen a los mejores atletas universitarios de todo el planeta y de nuevo, pese a la altitud de la pista (2.216 metros sobre el nivel del mar), se volvieron a batir varios récords y los informes médicos de la época detallaron que la falta de oxígeno beneficiaba a los atletas para esfuerzos cortos.