Inmigracion

La Separación Familiar En La Frontera De Estados Unidos De América Con México, Un Drama Que No Cesa

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Aunque el Gobierno de Estados Unidos de América niega que haya una “política” al respecto, la separación familiar en la frontera con México “sigue aplicándose a discreción de los agentes migratorios”; así lo denunció la madre de dos niñas que fueron separadas de su tía al ingresar ilegalmente al país, donde ella vive desde hace meses. 

La guatemalteca Dolores Jut Cal cruzó por la frontera por Mexicali junto con sus dos hijas y sus dos sobrinas, pero al ser detenidas sus sobrinas quedaron en manos de la Patrulla Fronteriza bajo el argumento de que Dolores no es la madre de las menores, a pesar de poseer la custodia. 

“Me siento desesperada; ya no como, no duermo, ya no trabajo, no sé cómo están, desde que mis hijas fueron detenidas no tengo conocimiento de ellas. No sé qué más puedo hacer, soy una madre que sufre terriblemente todos los días por no saber de ellas”, explica a Efe Blanca Alicia Jut Cal, madre de las menores y quien llegó a California hace unos meses.

 

Jut Cal esperaba reunirse en San Rafael, California con sus dos hijas, Alicia Esperanza, de 3 años, y Yeli Maritza, de 13, pero la realidad ha sido diferente, de acuerdo con esta mujer que afirma haber salido de Jacaltenango huyendo de las pandillas y la violencia.

El hermano de Blanca Alicia, Nicolás Jut Cal, dijo por su parte que recibieron una llamada de un número de teléfono desconocido, a través del que una mujer no identificada les preguntó si esperaban a alguien.

“Yo tuve temor por la violencia y los secuestros, así que pedí información acerca de la llamada, y la mujer me dijo que si no esperábamos a alguien colgaría el teléfono”, comentó Nicolás. 

El guatemalteco agregó que, ante el temor de no volver a saber de sus sobrinas, respondió rápidamente que sí esperaban a las hijas de su hermana. Entonces fue cuando la persona del otro lado de la línea les informó que las menores se encontraban en un refugio en Nueva York. 

“Esa persona que nunca se identificó nos empezó a preguntar cuánto ganábamos, cuántos cuartos tiene la casa, cuántas personas vivimos en ella, y nos pidió muchos papeles, que ya les mandamos, pero aún no tenemos respuesta. Ni siquiera nos dejaron hablar con las niñas”, señaló el tío.

Elizabeth Torres, voluntaria de los refugios para migrantes en Sacramento, capital de California, indicó por su parte que la práctica de separación de familias se sigue aplicando bajo discrecionalidad de los agentes.

“Pese a que la tía tenía la custodia y los mismos apellidos, los siguen separando. Luego los mandan a lugares muy lejanos, donde para los padres es casi imposible la comunicación”, indica a Efe. 

De acuerdo con la ley, los menores no acompañados quedan bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza por hasta 72 horas. Luego pasan al control de la Oficina de Reubicación de Refugiados, una agencia del Departamento de Salud y Servicios Sociales federal.

Los niños son trasladados a albergues de todo el país, mientras los trabajadores sociales tratan de encontrarles patrocinadores adecuados, que deben ser un progenitor, un tutor legal o un familiar directo.

“En este caso, las menores iban con su tía, que era su tutora. Los agentes le quitaron a sus sobrinas, que lloraban mucho, y ahora resulta que están en Nueva York”, comentó Torres. 

Miles de niños migrantes no acompañados han sido trasladados a albergues en varias ciudades estadounidenses. El Gobierno tiene alrededor de 100 centros en 14 estados, según el Departamento de Seguridad Nacional.

Los padres, que en no pocos casos se encuentran desde tiempo antes en el país, tienen más probabilidades de encontrar a sus hijos a través de abogados o patrocinadores que rastreen su paradero.

En este caso, Blanca Alicia, quien no cuenta con asesoría legal, está a merced de recibir información por parte del refugio donde se encuentran sus hijas, según comentó. 

Las medidas de “tolerancia cero” fueron aplicadas desde inicios de 2018, cuando el exfiscal general Jeff Sessions ordenó que todos los inmigrantes que accedieran al país irregularmente por la frontera sur fueran procesados criminalmente, lo que en la práctica suponía encarcelarlos y la consiguiente separación de familias.

Por su parte el presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump, insistió en su amenaza de cerrar la frontera sur, y advirtió de que lo podría hacer si México no detiene “inmediatamente” toda la inmigración ilegal.

 

“Si México no detiene inmediatamente toda la inmigración ilegal que ingresa a Estados Unidos a través de nuestra frontera sur, estaré cerrando la frontera o grandes secciones de la frontera “, dijo Trump en su cuenta de Twitter. 

El mandatario, que ya había amenazado con clausurar el linde al criticar lo que calificó de inacción de México, Honduras, Guatemala y El Salvador para frenar el flujo de inmigrantes, se quejó de que los demócratas le hayan dado a Estados Unidos de América “las leyes de inmigración más débiles del mundo”, mientras que calificó de “fuertes” las normas mexicanas. 

“Ellos ganan más de 100,000 millones de dólares al año a costa de Estados Unidos de América, por lo tanto, el Congreso debe cambiar nuestras leyes migratorias débiles ahora y México debe impedir que los ilegales ingresen a Estados Unidos”, reclamó. 

Trump defendió que el cierre fronterizo “sería una buena cosa” y se quejó de que Estados Unidos de América “pierde mucho dinero”, al señalar que a la situación migratoria se añade el tráfico de drogas, además ha criticado en numerosas ocasiones a su vecino del sur por lo que, a su juicio, es una falta de acción ante las caravanas de migrantes procedentes de Centroamérica que atraviesan su territorio rumbo a Estados Unidos de América y amenazó con cortar la asistencia extranjera que entrega a los países centroamericanos.

 

Antes esta situación el mandatario ha declarado una emergencia nacional para financiar la construcción de su polémico muro con México, pero enfrenta la negativa del Congreso estadounidense de aportar fondos para ello.

 

Además, se vio forzado a emitir el pasado 15 de marzo el primer veto de su Presidencia para atajar la resolución aprobada por el Congreso, incluido el Senado que cuenta con mayoría republicana, contra su emergencia nacional.

El presidente busca alcanzar un total de 8,000 millones de dólares para su anhelado proyecto fronterizo desviando unos 6,600 millones previamente aprobados para el Pentágono y el Departamento del Tesoro.

Tras semanas de negociaciones entre la cartera de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional, responsable de proteger la frontera, el Pentágono anunció su decisión de desviar 1,000 millones de dólares para erigir 57 millas (unos 92 kilómetros) de nuevo muro fronterizo, construir y mejorar carreteras e instalar luces. 

Debido a las fuertes críticas por el mal manejo de la crisis humanitaria en la frontera, el presidente Donald Trump se vio obligado a alterar la medida tras la acuciante presión, incluso de su partido, por lo que ahora las familias pueden permanecer juntas en centros de detención de inmigrantes, aunque se mantienen las denuncias de separaciones como las del caso de Blanca Alicia.

Por otro lado, desde 1997 un acuerdo judicial otorga garantías a los menores de edad detenidos luego de intentar ingresar a Estados Unidos de América sin sus padres. Es el llamado acuerdo Flores, que establece un plazo máximo de 20 días para tener detenido a un menor en condiciones “menos restrictivas”.