Poemas

El gran camino Inca

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Por Josefina Haydée Argüello

Master en literatura Española Graduada de Saint Louis University En Saint Louis, Missouri, USA

 

Piedras gruesas anguladas de diferentes

dimensiones, cuadradas, rectangulares

de seis, ocho, diez, doce ángulos y más,

juntadas sin argamasa a lo largo de las laderas.

 

Ventanas trapezoidales de ecos misteriosos,

dinteles de piedra enmarcando las puertas,

paredes inclinadas antisísmicas.

Escalones hacia arriba subiendo en línea,

gradas desiguales. 

 

Cordillera blanca de cielo azul y despejado,

Durante la noche, estrellado y con brillo

incandescente, proveniente de los astros

de la vía láctea. 

 

Agua fresca que recorre bajando en

las laderas, cordilleras nevadas, regalo

de los Apus para recuperar energía.

 

Los hijos del Sol construyeron esos

caminos en las cumbres de los Andes,

desde la Argentina hasta el sur de Colombia,

 

Para adorar al ¡Apu Pariacaca!

¡Dios del Agua y la Lluvia!

¡Deidad más importante de

la mitología indígena!

 

No es solo un camino, es un sendero,

un ritual, que te conducirá a los antiguos

adoratorios, generoso con el caminante.

 

Hará el cielo claro para mostrarte sus nevadas montañas y,

¡Sus lagunas de color turquesa! 

 

¡El Qhapaq Ñan!

Columna vertebral por todo el

Tahuantinsuyo, uniendo la costa y la sierra.

 

Chinchaysuyo,

Collasuyo,

Contisuyo,

Antisuyo,

 

Comparable a la Ruta de la Seda, 

o a la Gran Muralla China,

¡una historia para revelar!

 

Caminos empedrados de varios metros

de ancho, Caminos longitudinales

de la sierra, de la costa. Caminos

transversales y de penetración.

¡Llevándote por la Yunga hasta las

Selvas del Gran Chaco!

 

Lugares para abrigarse y alimentarse,

espacios sagrados para adorar a sus dioses.

Su excelente funcionamiento, su limpieza,

La función de los Curacas, ¡impresionante! 

 

Tambos, para hospedarse, almacenar granos y alimentos.

Las almas de Los Chasquis con sus mensajes,

alternándose entre los postas, aún se les escucha,

 

Casas para abrigarse, las Chasquiwas,

las Colcas construidas,

en lo alto de la montaña,

para mantener los alimentos frescos.

 

Piedras apiladas, llamadas por Efraím

George Squier, Apachetas.

 

Montículos de todos los tonos y tamaños.

Piedras recogidas en los lugares más altos,

Servían para honrar y dar gracias a la

¡Pachamama!,

 

Los hijos del Sol adoraban la fertilidad de la tierra,

alimentada también, con el semen de sus hijos.

 

Los hijos del Sol, con sus vistosos ponchos tejidos.

Y, con las llamas silenciosas y dóciles.

 

¡De Quito al Cuzco podían llegar

en 10 días y, comer pescado fresco

en menos de 24 horas!

 

Sus puentes colgantes, flotantes,

de madera, y piedras.

 

Santuario del valle de Lurín

en la provincia de Lima,

El Pachacámac o Templo Viejo,

¡El mayor, El templo del Sol!

¡Templo de la Luna o Mamaconas!

¡El Santuario de la Pachamama!

 

¡Alma de la tierra, el que anima el mundo!

¡Era el Dios creador del universo!

 

¡Cristo de Pachacamilla!,

quemado y sincretizado

hoy ¡Señor de los Milagros!

  

Las Ruinas del templo del Sol,

en el Ollaytaytambo,

cerca del rio Patakancha y el Urubamba,

a 90 kilómetros del Cuzco.

 

Escalones de piedra de bloques

de granito rosa, Rectangulares, 

finamente pulidas,

¡El adoratorio más grande de todos!

 

¡El Qhapaq Ñan!

construido por Pachacútec Yupanqui

Santuario del Dios Sol,

divinidad del Tahuantinsuyo.

 

El nevado Pariacaca,

En los Andes centrales,

Picos blanquecinos,

De nevados escarlatas,

¡entre Lima y Junín!

 

Apu Salcantay montaña misteriosa,

En la cordillera de Vilcabamba,

y, El Nevado de Ausangate en

la Cordillera de Vilcanota,

¡Moles bicéfalas de espléndida grandeza!   

 

 

Obras viales y señoriales,

gracias al Inca Pachacútec,

que convirtió el Tahuantinsuyo

en un gran imperio.

Heroico soberano que supo defender

su territorio, contra los Chanca.

 

El hijo y sucesor, del valiente soberano Inca,

¡Túpac Inca Yupanqui! derrotó al señorío Chimú.

Y, continuó la Gran obra y expansión del Tahuantinsuyo.

 

¡El Qhapaq Ñan!

¡una joya Inca,

tan antigua y tan moderna!

 

Camino misterioso donde el Inca reza

y sueña, como rezaba el poeta caminante: Azarías H Pallais,

cantándole a los caminos de los caciques:

Diriangén: líder de los Chorotega; 

Y, Nicarao: rey amerindio de los Niquiranos.

 

Los mismos caminos que llevaron el

Gran Dios Sol, a la iglesia San Juan

Bautista de Sutiaba. De la ciudad de Santiago

de los Caballeros de León, la misma, que,

el padre Azarías H. Pallais un día cantara, la

salutación de bienvenida a José Santos Chocano.

 

Comparándole al muy noble, don Juan

de Médicis, a su llegada a Florencia, y, 

al muy poderoso, vencedor de Lepanto,

don Juan de Austria, a su llegada a la

plaza San Marcos, en Venecia.

 

Como el Inca que admiraba al Halcón

Andino así el padre Pallais admiraba

a los chichitotes y ruiseñores.

 

¡Caminos veraneros de coloreadas florecillas,

Veraneras azules, rojas, moradas y amarillas! 

 

“La sangre es española e incaico el latido;

¡Y de no ser poeta, quizás yo hubiese sido

un blanco aventurero o un indio emperador!”.

(Blasón, J.S. Chocano)