Historia, Nacional

El 5 De Mayo, La Fiesta Grande De Los Mexicanos En Estados Unidos De América

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El pueblo mexicano posee tradiciones legendarias y un arraigado sentimiento lúdico, y aunque el triunfo sobre el ejército francés acaecido el 5 de mayo de 1862 es la fiesta grande de los mexicanos en Estados Unidos de América, también se celebra de una forma muy especial en Puebla.

En México se celebra prácticamente todo, y aunque existe una multitud de fechas presentes en la conciencia colectiva, las más arraigadas son cuatro: una fiesta familiar, El Día de la Madre (el 10 de mayo); una cívica, El Grito de Independencia (15 de septiembre), y dos religiosas, La Virgen de Guadalupe (12 de diciembre) y El Día de los Muertos (2 de noviembre).

El mexicano lleva estas costumbres en su conciencia, junto a las fechas personales más emotivas, y donde quiera que vaya transmite sus tradiciones. 

El 5 de mayo es un aniversario histórico, ya que rememora la única batalla en la que los mexicanos derrotaron en 1862 al ejército francés de Luis Napoleón,
conocido como "Napoleón III". Sin embargo, esta fiesta ha alcanzado un arraigo inédito y sorprendente entre la población mexicana residente en Estados Unidos de América.

El carácter masivo y oficial de esta fiesta entre los hispanos, que asombra a cualquier mexicano, ha impactado a toda la población estadounidense e incluso se ha convertido en una gran ceremonia nacional con reconocimiento de las autoridades de ese país, incluso con ceremonias realizadas en la Casa Blanca.

En las ciudades del sur de Estados Unidos, donde se concentra la mayor población de origen mexicano -principalmente California, Texas, Arizona y Nuevo México- los más de 22 millones de hispanos de origen mexicano festejan el 5 de Mayo a lo grande, con tertulias, desfiles y festivales populares, de manera similar al estadounidense 4 de Julio, Día de la Independencia.

El 5 de Mayo es prácticamente la fiesta de México en Estados Unidos de América. Ese día sale a relucir la aportación de la cultura mexicana, sus bailes y vistosos atuendos, y la música de las diversas regiones, desde las polkas norteñas a los sones jaliscienses o veracruzanos. 

También se degusta la variada cocina mexicana, con cientos de platillos en los cuales no falta el tradicional chile; se hacen concursos, exposiciones y actividades culturales, y se elige a las reinas de la belleza, quienes lucen el título de "Miss 5 de Mayo".

Sin embargo, la fiesta del 5 de Mayo en México no sobresale entre las más grandes ni vistosas, sino que es más bien modesta y sobria, de carácter más cívico que popular.

Generalmente, es un día de descanso para los 30 millones de escolares mexicanos, quienes al regresar a las aulas recuerdan en breves ceremonias el significado de esta batalla.

La fiesta del 5 de Mayo resulta además un poco "apretada", después del Día del Niño (30 de abril) y el Día del Trabajo (1 de Mayo) y poco antes del Día de la Madre (10 de mayo).

Este día, ni alumnos ni maestros organizan representaciones teatrales, como se hace en el aniversario de la Independencia (16 de Septiembre) y de la Revolución Mexicana (20 de Noviembre).

Para los funcionarios públicos se trata de un día festivo, una conquista sindical que, en algunas ocasiones, como este año, que coincide en un fin de semana, les permite hacer una celebración más grande.

Por su parte, el Gobierno federal y los estatales organizan actividades cívicas, entre ellas escenificaciones teatrales para mostrar la "batalla" en la que los mexicanos salieron victoriosos ante el ejército invasor.

Además, la tradición manda que el presidente de la República pase revista a miles de jóvenes que realizan el servicio militar, quienes expresan el juramento a la bandera y en defensa de su patria, acto que se repite en diversas plazas y zonas militares.

La ceremonia oficial está cargada de discursos que recuerdan, año tras año, los acontecimientos del 5 de mayo de 1862 y sobre todo destacan el significado de la lucha contra la invasión extranjera que generó un sentimiento nacionalista entre los mexicanos. 

En este acto, el Ejército reitera su lealtad a las instituciones y su compromiso con la defensa de la integridad y la soberanía del país.

El coronel Francisco Aguilar comenta a EFE que para el Ejército mexicano el 5 de Mayo representa una celebración muy importante “debido a que se celebra la ceremonia de jura de bandera de los jóvenes que prestan su servicio militar" en un acto. 

Donde el 5 de Mayo se celebra de manera muy especial es en Puebla, capital del estado del mismo nombre, donde se desarrolla una representación popular en el barrio de San Juan de Aragón. 

El festejo comienza desde el 20 de Abril con la llamada Feria de Mayo, con atracciones, juegos y actuaciones artistas populares.

El día de la conmemoración se celebra un gran desfile juvenil, mientras que miles de personas se echan a la calle para presenciar los carros alegóricos adornados, con la presencia de charros, voluntarios de la Cruz Roja, policías y bomberos que tras el desfile, el público termina en la feria o en los numerosos centros de recreación o esparcimiento.

Cuitláhuac Arroyo, portavoz del Ayuntamiento de Puebla, explica a EFE que "según los historiadores, la batalla hizo que en Estados Unidos hubiera más confianza en la posibilidad de evitar el conflicto si Francia se adueñaba de México”.

Esta circunstancia, junto con la presencia de una importante comunidad poblana en Estados Unidos, compuesta por medio millón de personas, podría explicar en parte el gran eco que esta festividad tiene en el vecino país. 

En el barrio de San Juan de Aragón, situado en el norte de la capital mexicana, desde hace algunas décadas los habitantes mantienen la tradición de representar la batalla en las plazas públicas con la participación de unas 4,000 personas.

En este montaje popular se utilizan más de dos toneladas de pólvora para simular la batalla, y los vecinos visten atuendos coloridos que se asemejan a los uniformes de los soldados franceses y del naciente ejército mexicano con algunos fusiles de utilería y otros verdaderos de aquella época que conservan los vecinos.

 

En tanto, en el Peñon de los Baños, otro barrio del Distrito Federal, unas 5,000 personas disfrazadas con uniformes de franceses y mexicanos participan en un festejo que tiene como peculiaridad que algunas de las armas empleados son auténticas de la batalla.

Los cronistas señalan que esta tradición fue legada por los habitantes del pueblo de Nexquipayac, en el Estado de México, pero realmente se desconoce el origen preciso de la celebración. 

En San Juan de Aragón, es un comité vecinal el que organiza los festejos y designa los papeles que representarán los protagonistas de la batalla: el general mexicano Ignacio Zaragoza y el militar francés Charles Latrille, conocido en todos los textos de historia como general Lorencez. 

La batalla del 5 de Mayo no jugó un papel decisivo en la guerra contra los franceses, ya que sólo detuvo el avance del ejército de Napoleón III un año; pero su significado es simbólico para la formación de la nacionalidad mexicana. 

En 1961, el gobierno de Benito Juárez, que se estableció tras una serie de guerras internas entre liberales y conservadores, decretó la suspensión de pagos de la deuda externa.

Francia, España e Inglaterra formaron una coalición para obligar a México a pagar su deuda y establecer algunas condiciones en su favor, por lo que integraron un ejército que llegó a las costas mexicanas a finales de ese año.

México se comprometió con las potencias a saldar su deuda, pero los franceses decidieron invadir el país, en alianza con los conservadores locales, para establecer un gobierno encabezado por el archiduque Maximiliano de Habsburgo.

En abril de 1862, el general Lorencez avanzó hacia el centro del país con la intención de tomar la capital, y con la arrogancia de encabezar el "mejor ejército del mundo" integrado por unos 6,000 hombres, no esperaba una fuerte oposición de fuerzas mexicanas, por lo que avanzó confiado.

En Puebla se atrincheró un ejército formado por numerosos grupos que sumaban cerca de 5,000 hombres entre estos grupos de indígenas zacapoaxtlas y de otras comunidades, los cuales detuvieron las embestidas desordenadas de los franceses, quienes tras numerosas pérdidas emprendieron la retirada hacia Orizaba para reorganizarse.

Un año más tarde, y tras un fuerte asedio, Puebla fue ocupada por los franceses, quienes tomaron la capital mexicana e instauraron el imperio de Maximiliano, mientras que el Gobierno de Juárez se mantuvo errante por todo el país y encabezó la lucha contra la intervención. 

Tras cuatro años de lucha, los franceses abandonaron a su protegido y el ejército liberal tomó el control del país, mientras que Benito Juárez ordenaba el fusilamiento de Maximiliano y de sus principales aliados internos, dando paso la Batalla de Puebla como la fecha más significativa del calendario cívico mexicano.