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Carlos Santana sigue revolucionando el rock

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Han pasado casi 50 años desde que Carlos Santana comenzó a mezclar el “blues” “o música del norte” con la salsa, cinco décadas en las que el guitarrista mexicano puede presumir de haber gozado del secreto del éxito, lo que no le aparta la mirada ni del presente -su disco “ Africa Speaks “- ni del futuro, inspirado en la música del continente africano.

 

Se considera así mismo como un “cirujano del alma” que, en vez de operar con bisturíes, lo hace con su guitarra. Carlos Humberto Santana Barragán, que además de músico es vocalista, llegó al mundo en Autlán de Navarro, Jalisco, México, el 20 de julio de 1947. Descendiente de una familia humilde, con seis hermanos, “todos muy unidos”. Tras cursar sus primeros estudios, se dedicó a la música porque, sostiene, “la lleva en la sangre”.

 

“Mis inicios en la música tradicional fueron a través de mi padre, José Santana, componente de un grupo de mariachis que tocaba en un local de “striptease” y del que recibí mis primeras lecciones musicales. Aunque desde muy joven lo que más me interesaba era el rock”.

 

Antes de decidirse por la guitarra, había estudiado clarinete y violín, aficiones que alternaba con su trabajo de lavaplatos y animador de banquetes.

 

Buscando un mejor futuro Santana llegó a San Francisco, California acompañado de su familia en 1961. Habían pasado solo tres años del primer gran éxito musical de la cultura latina en Estados Unidos de América, “La bamba”, un son jorocho que su compatriota mexicano Ritchie Valens, de nombre real Ricardo Valenzuela, había vestido de “rock and roll”.

 

Tras él, comenzarían a cobrar fama una primera generación de músicos latinos que abrazaban el “blues” o, como lo llamaban entonces, “la música del norte”. Eran Eddie Palmieri, Manitas de Plata, Tito Puente... y, por supuesto, Carlos Santana.

 

“Hicimos una capirotada, una paella con todo lo que nos gustaba de África, que se llamó música tropical antes que salsa. La combinamos con eso y pegó de tal manera que afectó a los anglosajones, por ejemplo, a los Rolling Stones, que empezaron a usar timbales y conga a partir de ese momento”, recuerda en una charla con Efe el propio Santana.

 

En 1969, aferrado a una guitarra Gibson SG, tocó en el Festival de Woodstock, un año antes de lograr su primer gran éxito con la canción “Oye cómo va”, compuesta por Tito Puente e incluida en su segundo álbum de estudio, “Abraxas”, uno de los más importantes de su larga y prolífica carrera.

 

Miembro del Salón de la Fama desde 1998, la revista Rolling Stone lo sitúa como el vigésimo mejor guitarrista de la historia en una lista con los 100 más grandes, encabezada por Jimi Hendrix. Si fuese por Prince, ocuparía una posición aún más alta, pues dijo que Santana supuso para él una influencia mayor que el mismísimo Hendrix y que, en su opinión, “toca más bonito”.

 

Ambos tienen en común haber tocado acertada e insistentemente en homenaje de la belleza de la esencia femenina.

 

“Nada más hay una mujer, que se disfraza todos los días. Si complaces a una mujer, puedes complacerlas a todas. A todas les gusta que las adoremos como unas diosas”, opina Santana, autor de éxitos hipnóticos como “Black magic woman” o “María María”.

El músico guarda más consejos para compartir. “Para ser un músico más que profesional, de los que se quedan, hay que ser como un torero, hacerse a un lado y capear, porque la creatividad es como un toro y hay que conseguir que los cuernos no te maten. Hay que tener confianza y respetar la frecuencia de la creatividad, no dejar que la mente estorbe”, afirma.

 

Tras casi 50 años de carrera, desde su debut en 1966 con la Santana Blues Band, asegura que el secreto para perdurar pasa por ser “un arquitecto de canciones que se queden fuera del tiempo y de la cabeza”.

 

Sus tesoros, en ese caso, se llaman por ejemplo “Smooth” o “Corazón espinado”, dos de los éxitos del ya mítico álbum “Supernatural” (1999), trufado de colaboraciones con estrellas como Maná, Eric Clapton o Lauryn Hill y distinguido con nueve premios Grammy, tres premios Grammy Latino, además de 15 discos de platino por sus ventas solo en Estados Unidos de América.

 

“La inspiración es como respirar, no tengo que seguirla ni buscarla. Está dentro de mí y ya sé cómo sacarla”, afirma.

 

Quince años después, Santana dice haber sentido una vibración similar con otro disco. “Corazón”, esta producción incluyó también colaboraciones de alto nivel, casi todas en español: Juanes, Gloria Estefan, Pitbull, Lila Downs, Niña Pastori...

 

La última producción de Santana “Africa Speaks” está inspirado en la música del continente africano, y ha sido denominado “una fusión única de rock, música latina, música africana y jazz”.

 

La mayoría de las canciones del disco fueron grabadas en una sola toma. Este álbum de estudio de la banda de rock estadounidense fue publicado el pasado mes de junio por el sello Concord Records y cuenta con la colaboración de la cantante española Buika.

 

El álbum fue producido durante una sesión de grabación de diez días con Rick Rubin en los estudios Shangri-La en Malibú, California, durante la cual fueron grabadas 49 canciones. Rubin y Carlos Santana usaron una banda de ocho músicos (con la esposa de Santana, Cindy Blackman, en la batería).

 

Con este lanzamiento lleva ya 38 discos de estudio. A pesar de ello, y de sus 71 años de edad, no da muestras de flaqueza ni piensa en el retiro profesional.

 

“No estoy moviendo ladrillos de un cuarto para otro, sino haciendo música y, cuanto más energía doy, más recibo”, subraya Santana, que recuerda en este punto unas palabras de su madre, Josefina: “Mira, mijo, tú eres lo que eres por Dios y tienes lo que tienes por la gente”.

 

Tan místico en la cercanía de una entrevista como en sus actuaciones en directo, deja clara constancia de su confianza en el porvenir y en la gente, en la capacidad para cambiar las cosas a mejor.

 

“Cuando muera, quiero que la gente haga un festival, que recen, coman, hagan el amor, y recuerden que ellos, como yo, pueden cambiar la vida. No estamos de pasada. Me encanta decir que no solo Jesucristo puede hacer milagros y que estamos todos hechos a la imagen de Dios”, dice.

 

Santana aprovecha siempre para declarar su fascinación por la “magia” del flamenco y su intención, por qué no, de publicar algún día un disco al estilo del de Miles Davis “Sketches of Spain”. Energía no le falta para ello. “Apenas estoy comenzando”, bromea.

 

El nombre de Carlos Santana ha recorrido el mundo, y su grupo impacta a los públicos más exigentes. Ha grabado más discos de larga duración que cualquier otra banda, y además de los Grammy que le han concedido, está en posesión de todos los premios que se han creado en el continente americano para músicos de su categoría.