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México, País De Leyendas

Las leyendas juegan un papel esencial en la cultura de México, por eso la capital del país organiza recorridos nocturnos que permiten revivir los hechos que las originaron, a la vez que contribuyen a revitalizar el turismo cultural de la ciudad.

Tradición, superstición e historia confluyen en un viaje en tranvía en el que se rememoran los sucesos y los personajes que entre los siglos XVI y XVIII dieron lugar a los legendarios relatos que pueblan la capital mexicana.

El recorrido, además de ensalzar los saberes populares transmitidos durante generaciones, “contribuye a revitalizar el turismo al poner en valor a México en términos de patrimonio cultural”, dijo a Efe el coordinador de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural del Gobierno capitalino, José Vicente de la Rosa.

A su juicio, las visitas turísticas de índole cultural son el principal reclamo de México, ciudad que cuenta con cinco lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: la casa-taller del arquitecto Luis Barragán, el Campus Central de la Ciudad Universitaria de la UNAM, el Centro histórico, Xochimilco y la parte correspondiente del Camino Real de Tierra Adentro. 

De la Rosa precisó, además, que este recorrido, denominado “Sucesos y Fantasmas del México Antiguo”, enmarcado en el programa Paseos Culturales en Tranvía y organizado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, es uno de los “más exitosos” de entre todos los que organiza la institución.

“Las leyendas son parte esencial de nuestra cultura porque combinan conocimiento histórico con saberes informales y tanto niños como adultos disfrutan recordando las historias de las abuelas, lo que además sirve como instrumento de cohesión comunitaria y familiar”, comentó. 

La ruta de las leyendas también permite descubrir los lugares más emblemáticos del centro histórico, en compañía de dos guías tan ilustres como el Conde de Toriello y el Duque de Villafermosa, personajes “resucitados” del siglo XVIII, interpretados por los actores mexicanos Francisco Ibarlucea y Héctor Macías.

“El objetivo es conocer las antiguas calles de la ciudad de México y quienes las habitaron, así pues, aparecen fantasmas, herejes, brujas, o inquisidores”, afirma Ibarlucea. 

El Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, el Convento de San Hipólito o la Alameda son algunos de los emplazamientos por los que transcurre esta ruta. 

El trayecto finaliza en el recinto del Museo Panteón de San Fernando, donde entre cipreses y lápidas un amplio elenco de actores y actrices representan algunas de las leyendas más populares de México, como la del “Tapado”, un hombre misterioso que aparecía en la Nueva España totalmente encadenado y con el rostro oculto tras una capa negra. 

O la historia de la “Bruja Hipólita”, una vieja alta, escuálida y sin dientes, quien se hacía acompañar de un cuervo viejo con el que se le escuchaba conversar y se decía que con solo mirar podía maldecir, y que vivió en la calle de la Buena Muerte, ahora conocida como Quinta de San Jerónimo.

Tampoco falta el relato titulado “Delito con su castigo”, cuyo protagonista, un hombre que atormentado por los celos, invocó al diablo y le vendió su fuerza de voluntad, al haberle entregado con anterioridad su alma por dinero. 

Durante algo más de una hora, historias, fábulas, y sucesos, transportan al espectador hasta la época colonial, con la Santa Inquisición o la brujería como argumentos más recurrentes.

“Ha resultado un instrumento muy útil para compartir con los de aquí y los de fuera la historia y las leyendas de nuestra ciudad, conjugando el patrimonio tangible e intangible y compartiendo la cultura desde otra perspectiva”, dijo De la Rosa.

Además de resucitar las historias del México antiguo, el programa rinde homenaje al tranvía, un medio de transporte que vivió su máximo esplendor a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando destacó por ser un sistema de “vanguardia tecnológica”.

“Se puso mucho interés en utilizarlo porque, además de que visualmente resulta muy simpático, es un transporte muy cómodo y atractivo”, señaló De la Rosa.

Este tipo de actividades ahondan en la oferta de turismo cultural, que para el director general de Servicios Turísticos de la Ciudad de México, Felipe Carreón, constituye el eje de la oferta para los visitantes. 

“Este es un asentamiento de manifestaciones culturales muy importantes de carácter prehispánico, virreinal y moderno, lo que hace que la principal propuesta esté basada en patrimonio cultural”.

Considera que haber conjugado la historia y la cultura de la ciudad hacen de ella un “sitio turístico por excelencia”, que cerró el 2011 con 11 millones de visitantes, de los cuales el 80 por ciento son nacionales y el 20 por ciento extranjeros. 

En este sentido, destacó que Ciudad de México es la urbe con el mayor número de museos de América Latina, con 160, entre los que resaltan, por la gran afluencia de personas, el Museo Nacional de Antropología y el de Historia, con dos millones y un millón y medio de visitas, respectivamente.

Pero también el turismo religioso juega un papel importante en la oferta del lugar, ya que solo la Basílica de Guadalupe recibe 19 millones de fieles anualmente, concentrados en su mayoría en el último tramo del año, por ser el 12 de diciembre el día en que se celebra el aniversario de la aparición de la “Virgen morena”.

Con museos, zonas arqueológicas y expresiones de turismo religioso, Carreón espera que cada año que pasa “se consolide más el turismo cultural en la ciudad”, donde van a impulsar diversos proyectos, entre ellos, el programa “Barrios Mágicos”, pretende identificar aquellos lugares que aún conservan las variadas tradiciones y manifestaciones culturales de México, “que no hayan sido influenciadas” y preservar más su acervo histórico.