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Los Expedientes Secretos De Hollywood

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En la meca del cine hollywoodiense planea una gran sombra, la de la muerte de actores por accidentes, asesinatos o suicidios que han levantado la sospecha de los investigadores y de la policía y que han hecho correr mucha tinta en la prensa.

Desde la mítica Marilyn Monroe, que falleció oficialmente por una ingesta de barbitúricos, pasando por la noticia del deceso, con 32 años, de la actriz estadounidense Brittany Murphy por un paro cardiaco, hasta la muerte autoinfligida “resultado de una sobredosis de fármacos y alcohol” de la actriz canadiense Margot Kidder, que interpretó a Lois Lane en “Superman” (1978); es un hecho habitual en Hollywood: la muerte de actores por causas que rozan la criminalidad o el suicidio.

El suicidio es una conducta atribuida a un gran número de intérpretes de
Hollywood. Uno de los más recordados por su carga simbólica es el de Peg Entwistle (1908-1932).

Tras una noche bebiendo, la actriz de 24 años se mató el 18 de septiembre de 1932 al tirarse al vacío desde la letra “H” del letrero de “Hollywood” -a 15 metros de altura-.

Por su parte Jonathan Brandis (1976-2003), que comenzó su carrera a los 5 años en anuncios de televisión, se ahorcó a los 27.

Y de suicidios con arma de fuego caben destacar dos casos. El de Freddie Prinze (1954-1977), padre del también actor Freddie Prince Jr., que se quitó la vida con un disparo a los 22 años. Asimismo, el que fuera el primer “Superman”, George Reeves (1914-1959), se pegó supuestamente un tiro. En aquel momento se dijo que este suicidio pudo haber sido un asesinato debido a que el actor mantenía una relación amorosa con Toni Lanier, esposa de un ejecutivo de la Metro Goldwyn Mayer. 

La velocidad ha sido la amiga de la muerte fatídica de grandes leyendas como James Dean (1931-1955). El que fuera llamado “El Rebelde de América” por el entonces actor y posteriormente presidente de Estados Unidos de América Ronald Reagan, tras protagonizar “Rebelde sin causa”, murió con 24 años en un accidente cuando conducía su Porsche 550 Spyder bautizado como “Little Bastard”, en la intersección de las carreteras estatales 41 y 46, en la localidad de Cholame, del Condado de San Luis Obispo, California. 

Así como el actor Brandon De Wilde (1942-1972), que con 11 años fue nominado a un Óscar por “Raíces profundas” y que protagonizó junto a Paul Newman “Su propio infierno” y “El más salvaje entre mil”, falleció en un accidente de coche con 30 años.

O la rubia platino Jayne Mansfield (1933-1967), que fuera también chica de Playboy del mes de febrero de 1955 y triunfó en la pantalla en los años 50 y 60, murió a los 34 años en la carretera.

También a falta de pruebas concluyentes y el cierre de expedientes de investigación han dejado en el aire numerosos casos sin resolver y muchas preguntas sobre ciertos asesinatos de actores de primera línea de Hollywood. 

El gran enigma hasta la fecha y que ha inspirado incluso películas es el de Elizabeth Short (1924-1947), conocida como “La Dalia Negra”. El 15 de enero de 1947, a los 22 años, su cadáver fue encontrado descuartizado en Hollywood, pero las pesquisas nunca fueron concluyentes.

Otra incógnita es el ahogamiento de Natalie Wood (1938-1981). La actriz que comenzó con 4 años su carrera y ya a los 16 le ofrecieron un papel en “Rebeldes sin causa”, se cayó en aguas de la isla de Santa Catalina (California, EEUU) cuando navegaba en su yate con su marido, Robert Wagner, en la noche del 29 de noviembre de 1981. 

Y dentro de esta línea el de David Carradine (1936-2009), cuando el 3 de junio de 2009 fue hallado en un hotel de Bangkok (Tailandia) el cadáver del protagonista de “Kung Fu” con un cordón de nailon alrededor de su cuello y de sus genitales. A sus 72 años, murió por asfixia, según la versión oficial. 

Los asesinatos son una de las principales causas de la muerte de actores de Hollywood. Algunos son calificados de homicidios o parricidios, y otros expedientes permanecen cerrados porque se desconoce si fueron suicidios o también asesinatos.  

Entre los asesinatos confirmados cabe destacar el parricidio de Judith Barsi (1978-1988), que tras encumbrase por sus interpretaciones en “Tiburón, la venganza” y en series de televisión como “Cheers” o “Remington Steele”, fue asesinada cuando tenía 10 años por su padre.

En cambio, Sal Mineo (1939-1976), que compartió escena con James Dean en “Rebelde sin causa”, fue asesinado a los 37 años por un extraño.  

Lo mismo le pasó a Sharon Tate (1943-1969). La actriz tenía 26 años, estaba embarazada de 8 meses y casada con el realizador Roman Polanski cuando fue brutalmente asesinada en su casa, junto a otras cuatro personas, por seguidores de la secta conocida como “La Familia” dirigidos por su líder Charles Manson, la madrugada del 9 de agosto de 1969. 

La ingesta de sobredosis de pastillas para conciliar el sueño ha provocado el beso silencioso de la muerte en divas como Marilyn Monroe y Romy Schneider.

La rubia platino por excelencia Marilyn Monroe (1926-1962) fue hallada muerta en su cama a los 36 años. Las hipótesis sobre la causa de su muerte barajan el suicidio, la sobredosis e, incluso, el asesinato.

En cambio, la protagonista de “Sisi”, la austríaca Romy Schneider (1938-1982), que no superó la trágica muerte de su hijo en 1981, supuestamente se suicidó en París con una sobredosis de barbitúricos que le ocasionó un ataque al corazón.  

El combinado de consumo de drogas legales e ilegales y el infarto acabó con la vida de leyendas en vida como Montgomery Clift y Chris Penn, River Phoenix, John Belushi, Heath Ledger y Brad Renfro, entre otros. 

A los 45 años Montgomery Clift (1920-1966) falleció de un infarto tras una vida llena de éxitos en cartelera y problemas de adicción al alcohol y las drogas y un grave accidente de coche. Y también un infarto -de miocardio- acabó con Chris Penn (1965-2006), hermano menor de Sean Penn, a los 40 años.

En los casos del veinteañero River Phoenix (1970-1993), considerado una de las grandes promesas de los años 80 y 90, y John Belushi (1949-1982), sus paros cardiacos están relacionados con sobredosis de “speedball” -mezcla de heroína y cocaína-.

Y por sobredosis de somníferos, ansiolíticos y analgésicos falleció a los 28 años el australiano Heath Ledger (1979-2008) que recibió a título póstumo el Óscar al Mejor Actor Secundario en 2009 por “The dark knight”. El actor murió una semana después que Brad Renfro (1982-2008), por consumo de heroína a los 25 años.

Y por último, llama la atención el destino de los Lee, una saga de actores de artes marciales. Bruce Lee (1940-1973) falleció de un edema cerebral durante un rodaje en Hong Kong. Y su hijo, Brandon Lee (1965-1993), también murió durante un rodaje, al recibir un disparo mortal cuando sólo contaba con 28 años.