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Consejos Empresariales: A Mejor Alimentación, Mayor Productividad

La buena relación laboral es un conjunto entre trabajo y salario, pero las compañías se están transformando en unos espacios en los que también salud y productividad van de la mano. Para lograrlo se requiere una adecuada gestión empresarial interna, unida a una buena política nutricional entre los empleados. 

Para la nutricionista titular del Gabinete de Nutrición, del Departamento de Salud Pública de California “Una alimentación equilibrada permitirá que los trabajadores tengan la energía y los nutrientes necesarios para afrontar la jornada laboral sin sentir fatiga, tanto mental como físicamente”.  

Para la experta, una alimentación equilibrada es “aquella que contiene todos los alimentos necesarios para conseguir un estado nutricional óptimo”. 

Rodríguez agrega que, no obstante, “entre una dieta para un trabajo de corte intelectual y otro en el que se busca más el rendimiento físico, la diferencia recaerá en el aporte de calorías, ya que el gasto calórico en el segundo tipo de trabajo, será mayor. Pero si la dieta es variada y equilibrada, todos los demás complementos, como vitaminas, minerales, etc.,  estarán cubiertos”. 

La realidad demuestra, además, que los valores positivos no solo vienen de la mano del trabajador que siga este tipo de alimentación, sino también de la propia empresa. 

“Los beneficios para los trabajadores se fundamentan en que bajamos el riesgo de padecer enfermedades crónicas, como hipertensión, diabetes tipo II o hipercolesterolemia; y se reduce la posibilidad de los accidentes cardiovasculares. En el caso de la empresa el rendimiento en la productividad será mayor, ya que habrá menos absentismo laboral y, en general, bajará el coste sanitario”, matiza la experta.

En lo relativo a la introducción de políticas de buena alimentación en el seno de las compañías, las empresas de Estados Unidos de América han sido referente mundial en la ecuación salud-empresas y muchas de sus grandes corporaciones iniciaron el camino por el que se mueven ahora entidades europeas y asiáticas.

La gestión integral de la salud desde la empresa está mucho más desarrollada en Estados Unidos de América, entre otras razones, por la inexistencia hasta ahora de un sistema público de salud universal, al estilo europeo. 

Según fuentes del Nacional Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH), recogidas en el informe  “Productividad y empresa saludable”, del Centro de Investigación de Organización (IRCO) IESE Business School, de la Universidad de California, entre las compañías más paradigmáticas en este terreno se encuentra la proveedora de tecnología, Texas Instruments, quien ha desarrollado con gran éxito el programa  “Texas Instruments Environmental, Safety and Health Excellence”, con el objetivo  “cero desperdicios, cero lesiones, cero enfermedades”.

En esta iniciativa se ofrecen varios programas de apoyo que, en lo referente a la alimentación, incluye un asesoramiento nutricional y “vending” de comida saludable en el lugar de trabajo.

Desde la Universidad estadounidense de Michigan, la dietista Holly Scherer educadora de la salud de MFit, el Departamento de Promoción de la Salud del área sanitaria de la mencionada universidad, ubicada en Ann Arbor, consultada sobre cuál es el factor que más se puede corregir a la hora de hacer un programa de salud nutricional en las empresas, comenta: “La obesidad es un factor muy importante en los costes de salud, que además afecta a la productividad.  Las personas obesas gastan en fármacos necesarios para vigilar y reducir sus condiciones crónicas casi un 80 por ciento más que quienes no tienen este problema”.

Según la experta norteamericana las actuaciones pasan por “una nutrición balanceada, además de intervenciones para mejorar el estilo de vida, que influirán en un buen estado de salud y son clave a la hora de la prevención de las dolencias crónicas resultado de la obesidad, lo que reduce el absentismo y aumenta la productividad de las compañías”.

En definitiva, conseguir que los empleados mantengan unos buenos hábitos alimentarios “asegura una mayor productividad, reduce el absentismo, mejora la condición física general y la salud de los empleados y ofrece una oportunidad de apoyo en el lugar de trabajo”, agrega Holly Scherer.

La experta aporta también su propia experiencia diaria e indica que su centro de trabajo, la Universidad de Michigan, “mantiene programas integrales de prevención de salud con campañas internas, impartiendo clases, distribuyendo materiales audiovisuales para sus empleados y familias, que abarcan distintos aspectos de la prevención de salud, incluyendo nutrición, ejercicio, salud mental y emocional o bienestar ergonómico, así como escuelas saludables y tratamientos para dejar el tabaco, entre otros”, que son coordinados desde el departamento de Recursos Humanos. 

Por lo tanto, una empresa óptima debe tener en cuenta una política dietética empresarial responsable entre sus empleados, procurando que eviten una alimentación monótona, repetitiva o en la que faltan alimentos indispensables para que la salud de los empleados, también, redunde en la salud empresarial.