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Camp Fire El Incendio Más Letal Y Destructivo De La Historia De California.

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Las autoridades del condado de Butte, en el norte de California, facilitaron la última cifra de muertos en el gigantesco incendio de noviembre, que se sitúan en 86, tres menos de los indicados con anterioridad, mientras que 11 personas siguen en paradero desconocido.

En un comunicado, la oficina del alguacil explicó que los forenses han determinado mediante análisis de ADN que los restos humanos que anteriormente se había pensado que pertenecían a seis personas distintas, en realidad se correspondían únicamente a tres víctimas mortales, lo que rebajó la cifra total de fallecidos.

Por otro lado, el número de desaparecidos se ha reducido sustancialmente en las últimas jornadas, al pasar de alrededor de 200 a los 11 actuales. Pero aun cuando la lista de los desaparecidos del Camp Fire se ha disminuido considerablemente, es difícil decir exactamente cuántas personas realmente están perdidas.

Este descenso se debe fundamentalmente a que la situación ha dejado de ser tan caótica como lo había sido desde que se declaró el pasado 8 de noviembre el fuego, que obligó a desalojar a decenas de miles de personas, entre ellas todos los residentes del pueblo de Paradise, de 26,000 habitantes. 

Muchos de los vecinos de esta localidad son gente mayor con problemas de movilidad y sin teléfonos celulares, por lo que contactar de forma rápida con ellos fue una tarea casi imposible en medio del caos que supuso lidiar con el fuego más mortífero y devastador de la historia de California. 

Cientos de voluntarios, tropas de la Guardia Nacional, médicos forenses y otros revisan casas devastadas y coches destrozados en busca de restos.

Si las personas encuentran los nombres propios o de sus seres queridos en la lista en el sitio web de la Oficina del Sheriff del Condado de Butte, deben llamar a la oficina del sheriff, dijo Honea.

Sadia Quint dijo que su abuelo, David William Marbury, vive en Paradise, California, un área muy afectada y que sigue desaparecido. Su familia ha proporcionado ADN en caso de que se encuentren sus restos. “Ya sabemos que su casa ha sido incendiada y que su automóvil estaba en su garaje. Así que ahora estamos esperando a que la oficina del sheriff nos avise si su cuerpo está ahí o no”. 

Dan Newman, capitán del equipo de búsqueda y rescate del Sheriff del Condado de Butte, dijo que originalmente tenía la tarea de ir de puerta en puerta para alertar a las personas de la comunidad de Concow, California, sobre el incendio. La misión cambió rápidamente para ir a Paradise, a unos 20 kilómetros de distancia, donde un hospital estaba en peligro.

“Cuando llegamos al hospital ya había llamas y, de repente, la urgencia se disparó”, dijo. Su equipo se dirigió a la entrada de la sala de emergencias y rescató a cuatro pacientes. 

La evacuación de un hospital implicaba todo tipo de vehículos: ambulancias, coches de policía, autobuses, autos personales. El camino que iba por el hospital estaba lleno de coches y accidentes. Los conductores usaron todo el espacio abierto que pudieron, incluyendo zanjas y carreras en los patios delanteros, para sobrevivir.

“El fuego fue más rápido de lo que cualquier vehículo se estaba moviendo. Teníamos hogares en llamas a cada lado”, dijo Newman, y agregó que hubo momentos en que temía por sus vidas. Salieron, pero otro equipo no pudo y terminó en el hospital.

El bautizado como “Camp Fire” se dio por controlado hasta el 25 de noviembre, después de arder durante dos semanas y media en las que engullió la práctica totalidad de Paradise, destruyó 14,500 edificios y arrasó 61,900 hectáreas.

El presidente Donald Trump fue testigo de la devastación del incendio, acompañado por el ex gobernador Jerry Brown y el gobernador electo Gavin Newsom.

La causa del fuego sigue estando bajo investigación y aunque todas las miradas se centran desde hace varias semanas en la compañía eléctrica Pacific Gas & Electric (PG&E) no ha habido ninguna confirmación oficial de que esta sea la responsable de la conflagración.

La empresa comunicó a los reguladores haber detectado hasta dos problemas en una línea de alta tensión del lugar el mismo día que se declaró el incendio, lo que ha llevado a que varios de los afectados por las llamas ya hayan presentado dos demandas distintas contra PG&E.

De ser declarada causante del fuego, la empresa podría tener que abonar compensaciones multimillonarias, que con toda probabilidad la dejarían en la quiebra, aunque la Administración estatal ya ha sugerido que en ese caso se produciría un rescate a cuenta del contribuyente.