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Los atentados del 11 de septiembre despertaron el temor al fin del mundo

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Los atentados terroristas del 11 de septiembre conmocionaron al mundo y despertaron el miedo en una sociedad que parecía ver de lejos los conflictos y desastres. Terreno abonado para que surgieran agoreros prediciendo el fin del mundo. Diecisiete años después la vida sigue…

Y es que las secuencias de los impactos y la lenta destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York que nos ofreció la televisión, quedó grabada en la memoria de todo el planeta. Aunque este hecho aconteciera en 2001, no se puede negar que para la historia marca el comienzo del siglo XXI, de cuyas calamidades y peligros ya hablaban algunos profetas.

Estas profecías que, a partir de entonces, adquirieron mayor dimensión y no sólo resurgieron, sino que a éstas se sumaron muchas otras de supuestos videntes y agoreros que preconizan catástrofes venideras y el tan temido y manido fin del mundo. Sin embargo, existen profecías que, según los entendidos, se han ido cumpliendo religiosamente.

Para Ernesto García Bermejo, astrólogo y especialista en literatura clásica esotérica, la destrucción de las Torres Gemelas aparece, claramente y sin necesidad de forzadas interpretaciones, en las profecías que dejó escritas Juan de Jerusalén.

La mayor parte las profecías son de difícil comprensión y, por lo tanto, manipulables, según García Bermejo, quien asegura que en su lectura “hay que ser muy estrictos. Las profecías más fiables son las clásicas, es decir, las de los profetas Malaquías, Juan de Jerusalén y Nostradamus, que tienen muchos siglos y se ha confirmado que aciertan en gran medida”.

Hace más de 800 años existió un arzobispo irlandés, Malaquías de Armagh, que tuvo una visión mística al llegar por primera vez a Roma. En medio del éxtasis sus manos empezaron a escribir automáticamente y en latín, una lista de 112 nombres. Los 112 papas que surgirían a partir del año 1,139 antes del final de los tiempos. Este documento estuvo guardado por más de 400 años en la Biblioteca Vaticana, hasta que en 1595 fue sacado a la luz.

Cada una de las 112 divisas de Malaquías de Armagh coincide con el período de papado de cada uno de los pontífices. “Un ejemplo muy claro – dice Ernesto García - es el de Juan Pablo I, representado por la divisa 109 ‘De meditate lunae’ (de la media luna). Su nombre era Albino Lucciani, su apellido significa Luz blanca. Nació en la diócesis de Belluno (del latín de luna: luno). Fue elegido el 26 de agosto del 1978, cuando la noche del 25 al 26 la luna estaba en la posición de “media luna”.

También su nacimiento, su ordenación sacerdotal y episcopal y otros importantes eventos de su vida ocurrieron en noches de media luna”.

Estos vaticinios parecen coincidir en los años venideros. Por ejemplo, como señala García, “analizando con lupa la Profecía de los Papas de Malaquías, cuya lista de Santos Padres concluye con el que hace el número 112. El papa actual es el 112. Lo que hace pensar que la explicación a las teorías presenta al papa Francisco como el último: el papa del Apocalipsis.

Cada uno de éstos está representado por una divisa excepto el último, llamado Petrus Romanus o “Pedro Romano”, un italiano. Si bien Jorge Mario Bergoglio no tomó el nombre “Pedro”, sí es italiano, como sus dos padres.

El momento histórico en que llegaría Petrus Romanus también es un acierto de Malaquías según los estudios del teórico jesuita René Thibaut, quien vivió obsesionado con esta profecía hasta su muerte.

A través de cálculos, Thibaut afirmó en su libro “La Mystérieuse prophétie des papes” que el papa número 112 llegaría en el año 2012. Esto hubiera sido imposible de no haber sido por la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI decisión que se hizo pública en febrero de 2013, pero que realmente como se revelaría después, tomó ante las autoridades del Vaticano oficialmente en marzo de 2012, después de su viaje a Cuba y México.

El especialista indica que según lo que profetizó Malaquías hace más de 800 años, Pedro el Romano, “apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas (Roma) será destruida y el tremendo Juez juzgará a su pueblo” cuyo augurio ya aparece también en el libro del profeta Daniel y en el Apocalipsis de San Juan. Y subraya también que el papa Pío X, al morir, predijo que uno de sus sucesores saldría del Vaticano saltando por encima de los cadáveres de sus colaboradores.

Sobre el rol del Papa al final de los tiempos se han escrito muchas cosas. Está por ejemplo, la profecía atribuida a San Francisco de Asís (de quien el papa tomó su nombre) antes de morir, en el año 1226: “En el momento de esta tribulación (el Apocalipsis) un hombre, elegido no canónicamente, se elevará al pontificado, y con engaños se esforzará por llevar a muchos al error y a la muerte (…) pues en aquellos días Nuestro Señor Jesucristo no les enviará a éstos un verdadero Pastor, sino un destructor”.

 

La elección “no canónica” o ilegítima del papa Francisco es un tema que sacó a la luz el periodista italiano Antonio Socci. Según su libro “Non é Francesco”, hubo varias violaciones a la Constitución Apostólica durante su elección.

 

Pero, para el experto, son las profecías escritas en cuartetas de Juan de Jerusalén las más claras. “Básicamente no hay que hacer interpretación de las mismas y, evidentemente, se refieren a la época actual, cuando las enumera continuamente con la coletilla: “Cuando empiece el año mil que sigue al año mil”, o sea el 2000. Hay muestras impresionantes como la que se refiere al atentado de las Torres Gemelas”. 

“Cuando empiece al año mil que sigue al año mil, multitud de hombres serán excluidos de la vida humana; no tendrán derechos, ni techo, ni pan. Estarán desnudos y no tendrán más que su cuerpo para vender. Se les usará lejos de las torres de Babel de la opulencia; se agitarán como un remordimiento o una amenaza; ocuparán regiones enteras y proliferarán. Escucharán las prédicas de la venganza y se lanzarán al asalto de las torres orgullosas. Habrá llegado el tiempo de las invasiones bárbaras”. (‘El Protocolo de las Profecías’, Juan de Jerusalén, 1040-1120, Vezelay-Francia).

Sin embargo, para el astrólogo, “el caso de Nostradamus es más oscuro. Aunque tiene grandes aciertos, sus profecías se pueden encajar a posteriori, por lo que pueden ser dudosas”.

No obstante, subraya el astrólogo que la profecía de Nostradamus que realmente le interesa y a la que concede credibilidad es a la de la cuarteta número X.72 que dice textualmente:

El año mil novecientos noventa

y nueve séptimo mes,

Del cielo vendrá un

gran Rey de horror,

Resucitará el gran

Rey de Angolmois,

Antes y después Marte

reinará en buena dicha

“Según algunos expertos, cuya opinión comparto, alude al eclipse de agosto de 1999 que tuvo lugar en julio, de acuerdo con el calendario juliano que es el que determinaba los días en la época de Nostradamus. En el calendario gregoriano, que es el nuestro, ese eclipse sería el 13 de agosto. El profeta lo describe como el eclipse más oscuro y negro desde el que tuviera lugar en el momento de la pasión de Jesucristo, y mantiene que sería el signo del cielo que precedería a la llegada del periodo más conflictivo de la historia humana”, afirma García Bermejo.

Y continúa: “Lo que resulta evidente es que a partir de 1999 es cuando comienzan los problemas y, a partir de los atentados del 11 de septiembre, no han cesado los conflictos bélicos”.

“Nostradamus predijo sus profecías hasta el año 2200, pero eso no significa que en ese momento se vaya a acabar el mundo, simplemente que no le dio tiempo a predecir más”, afirma contundente el experto.

Respecto a las supuestas profecías del calendario maya, Ernesto García lo niega y explica que “el calendario es un instrumento con el que esta civilización dividió el tiempo que constaba de un ciclo mayor de cinco períodos. Es ese quinto ciclo el que finaliza el 21 de diciembre de 2012 y con el que ponen fin al calendario, pero eso no significa que vaya a acabarse el mundo”.

Las astrología, ciencia que basa sus conocimientos en el movimiento de los astros y en las observaciones realizadas por astrólogos desde la Antigüedad, también puede aportar datos reveladores a tenor de la opinión de Ernesto García: “Los astrólogos entendemos que, cuanto más lentos son los planetas, más hablan de la sociedad en su conjunto. El fenómeno más reciente es la entrada de Plutón, el más lento de ellos, en el signo de Capricornio, que ocurrió entre el 24 y 26 de enero de 2008. Dos días antes hubo una de las mayores caídas de bolsa de todos los tiempos”.

García expone también que “la entrada de Plutón en Capricornio marca un cambio de dirección de acontecimientos. Hasta ahora los problemas provocados por el integrismo islámico, sobre todo a partir de los atentados del 11 de septiembre, han sido los que más han afectado a la sociedad. Esta época ha correspondido a la permanencia de Plutón en Sagitario, signo que está relacionado con las religiones y con el extranjero”.

Ese período tiende a concluir, según el experto “aunque todavía colee. En la actualidad, la situación se ha centrado en un proceso económico en el que muchas de las grandes corporaciones se han tambaleado, lo que ha repercutido en el mundo laboral”.

Para el astrólogo, “la presencia de Plutón en Capricornio, que se mantendrá hasta 2024, anuncia un pulso entre Estados y ciudadanos. Los primeros, pretextando problemas de seguridad van a realizar grandes recortes de las libertades de la ciudadanía, creando poblaciones amedrentadas y asustadas”.

“De momento estamos en un periodo de calma tensa pero, a partir de la entrada de otro astro lento, Neptuno, en el signo de Piscis, se va a incrementar la agitación y la población va a aumentar su desafío ante los poderosos. Posiblemente tendencias como el movimiento 15-M -que apareció en la capital de España- o las revueltas sociales en los países árabes o islámicos, van a dar paso a actitudes bastante más contestatarias y radicales”.

Aunque el astrólogo Ernesto García Bermejo concluye categóricamente: “Yo no hablo del fin del mundo en ningún momento. Creo en el final de una serie de situaciones que, evidentemente, no hace falta ser astrólogo para darse cuenta que tienen que concluir. Va a haber una catarsis porque, para que nazcan sociedades nuevas, tienen que morir las antiguas y en ese proceso hay una parte de destrucción que siempre resulta dolorosa”.