Turismo

…Doce menos uno…

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Navegando el mar de la China, sobre Isla Lantau está sentado un gigantesco Buda con las piernas cruzadas y una mano levantada, que simboliza la armonía entre la persona, la naturaleza, la gente y la religión. Ese era el destino del grupo que llevaba. Decenas de embarcaciones de todo tipo, banderas y colores atracaban en varios muelles de madera y bien preparados para recibir turistas.

Como siempre, me fijaba en los rostros de diferentes razas, desde los con largas cabelleras rubias hasta aquellos con los ojos más oblicuos como si alguien les hubiese pintado una raya.

Nos dijeron que ese monumento a Buda de metal oscuro, sentado sobre una plataforma redonda de piedra y una mano sobre la rodilla izquierda, era el más gigante del mundo, pero para mí no tenía importancia, lo que interesaba era saber y conocer si en esa isla perdida en el mar había o no algún monasterio budista para infantes.                                 

Recuerdo éste viaje ahora que en Tailandia doce niños, menos uno, después de llamar la atención mundial sobreviviendo dos semanas en una cueva
subterránea inundada luego por una torrencial lluvia y barro que tapaba la salida, al ser rescatados vivos con la cooperación de expertos de varias naciones, han ingresado a la vida monástica budista en un acto de gratitud a su divinidad. ¿Realmente esos niños quieren ser monjes? No son pocos los que hablan de publicidad, propaganda y hasta uso de campaña política.

Ahora, en vez de camisetas del equipo Wild Boars y zapatos de fútbol, visten sandalias y túnicas color naranja y sus cabezas han sido rapadas. Familiares y unas 300 personas asistieron a la ceremonia televisada al mundo y que corrió por las redes sociales.

Los 12 menos 1, con sus manos juntas y las cabezas inclinadas. Menos uno...¿por qué?... Porque ese reveló ser cristiano y cristiano quería seguir.

Los monasterios budistas han cambiado mucho. Ya no existe ese secreto, ese misterio que los monjes cuidaban cuando se acercaban turistas y curiosos a ver sus ceremonias, ahora permiten inclusive que se les filme y se les fotografíe.  Y cerca hay cajas o canastas por si alguien desea dejar una donación o un billete.                                    

El budismo es más una filosofía que una teología, de momento que no busca una gloria eterna, sino se estudia y practican las virtudes humanas para una perfección de vida que eleve a la iluminación, el “nirvana”.

“Buda” no significa “Dios” pero se le considera una deidad, es un “escogido” que asume un liderazgo como en el Hinduismo. De hecho, existen miles de Budas. Cuando estuvimos en Nepal, el guía nos dijo que cada nepalés creaba su propio Buda.

El fundador del budismo fue Siddharta Gautama en la India y su fecha se inscribe entre los siglos VI y IV antes de Cristo.  Sus fieles se calculan en 500 millones sobre todo en Asia.                                     

Hay diferentes ramas en el budismo y difieren acerca de la exacta naturaleza del camino a la perfección y liberación.                                        

Los 12 niños tailandeses que de futbolistas adoptaron otra disciplina para ser monjes por gratitud, me hicieron recordar a los que ví en ese islote en el mar de la China. En el monasterio de estilo pagoda y a los pies de una ancha escala de piedra de unos 50 escalones que conducía a la base del gigantesco Buda, algunos seminaristas adolescentes, salían a un gran patio central donde alternaban con turistas. En el patio había 4 pequeños altares dorados con ciertas deidades femeninas y todos dejaban una naranja del color de sus túnicas.