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El Ámbar, Talismán Y Fuente De Riqueza En Chiapas

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El ámbar, que antaño se utilizó como ofrenda a los dioses prehispánicos, es un talismán catalizador energético y una fuente de empleo para más de dos mil familias mexicanas del sureño estado de Chiapas. Esa región es considerada como uno de los principales depósitos de ámbar del mundo, junto con los de la zona del Báltico, República Dominicana, Líbano, Siberia y Alemania.

En Chiapas, con una tradición artesanal que data desde la época prehispánica, el ámbar también es objeto de la imaginación y arte de escultores y joyeros.

Cada año, los artistas se dan cita en la “Expo-Ambar”, en la ciudad colonial de San Cristóbal de Las Casas para exhibir y vender desde joyas hasta esculturas elaboradas con esa piedra semi-preciosa de origen vegetal.

Para los llamados “amberos”, lo mejor de la exposición es el concurso anual que reúne a los artistas más selectos en la producción de obras con esta gema y que son premiados en las categorías de lapidaria, bajo relieve, escultura, filigrana, cartoneado e innovaciones.

Una casona colonial ubicada en el centro de San Cristóbal, ciudad fundada hace cuatro siglos, fue la sede de la Expo-Ambar, donde 58 piezas ornamentales se disputaron los seis premios que otorga el jurado integrado por arqueólogos, joyeros y escultores.

Réplicas de motivos prehispánicos, marinos, collares, aretes, espejos y combinados con plata y oro son sólo algunas de las piezas que disputaron la recompensa económica que va de los diez mil pesos (unos 940 dólares) hasta los 18 mil pesos (unos 1.700 dólares).

La calificación del jurado estará basada en la innovación, complejidad y calidad del tallado de las piezas, cuyo precio al público oscila entre los cinco mil pesos (471 dólares) y los 30 mil (2.830 dólares), pero su valor podría incrementarse, dependiendo del sitio que hayan alcanzado en la premiación de concurso.

El mayor premio otorgado fue para “Maestros del ambar”, que consistió en 18 mil pesos (unos 1.800 dólares) a Jorge Carlos Preciat Gómez por su pieza que ilustra un pasaje de la cultura maya. El valor comercial de esta obra es de 250 mil pesos (unos 25 mil dólares).

Con esta expo el gobierno local calculó ganancias entre ocho y nueve millones de pesos (unos 800.000 dólares en promedio) durante las dos semanas que dura la feria de esta resina fósil que junto al azabache, el coral y las perlas pertenece al grupo de gemas orgánicas.

Antonio Ramírez, quien ya ganó el primer lugar en la categoría de escultura con una sublime figura de sirena con torso de ámbar y cola de plata, habló para EFE-Reportajes sobre la creencia popular que atribuye al ámbar propiedades mágicas y curativas.

“La base es científica, el ámbar es una especie de catalizador de energía por contener básicamente electrones, con lo cual atrae a los neutrones para equilibrarse”, explicó.

El artista agregó que gracias al poder catalizador que se le atribuye a la piedra “los antepasados y todavía mucha gente en Chiapas, cree o sabe, con razón, que es un protector sobre todo para los bebés contra lo que llaman mal de ojo” (brujería).

Ramírez también aseguró que las alhajas y en general todas las piezas de ámbar (cuyos colores más comunes son el amarillo claro, vino, rojo, miel, oro, café y en menor frecuencia verde, azul y púrpura), se revientan cuando hay un ambiente de gran tensión o de mucha energía liberada que afecta al material.

En el escaparate de piezas que el artista presentó en el evento lucieron caracoles de variadas formas, tamaños y tonos, muchos de ellos en homenaje a los “caracoles” (gobiernos autónomos) de la guerrilla zapatista, que tiene su base en la selva Lacandona de Chiapas.

Por otra parte la escultora Johanna Friessen, quien obtuvo el primer premio en cartoneado con un collar de mujer con valor inicial de 7.500 pesos (unos 700 dólares), ofreció mayoritariamente joyas femeninas en el local que instaló junto con artistas del municipio de
Simojovel, donde se ubican la mayoría de las minas de ámbar.

El indígena Cecilio Velasco Guzmán, que es el presidente del Consejo Regulador del Ambar, donde se agrupan 700 mineros y 800 artesanos chiapanecos, explicó que el organismo, en coordinación con las autoridades, impulsa acciones encaminadas a promocionar la resina surgida del árbol “Huapinol” fosilizado hace 25 mil años.

Este consejo logró la denominación de origen de la piedra como “ámbar de Chiapas” para proteger la autenticidad y comercialización de los productos de esta resina vegetal, que en México se encuentra solamente en tres municipios de Chiapas.

Adicionalmente la piedra vegetal tallada, que en antaño se utilizó como ofrenda a los dioses prehispánicos, aporta información importante sobre la flora y fauna que existía en la zona hace millones de años, a través del estudio de los vegetales e insectos atrapados en la resina.

Las piezas de ámbar que a la fecha se han encontrado contienen en su interior hongos, hojas, tallos, arañas, gusanos, grillos, mariposas y mosquitos.

Los especialistas explican que la resina exudada por los árboles y enterrada en los sedimentos durante millones de años bajo ciertas condiciones de presión y temperatura, sufría un fenómeno llamado ambarización, que la convierte en una sustancia dura y densa pero fácil de tallar.

Considerada como piedra semipreciosa, la también llamada “lágrima de sol” está compuesta de carbono, oxígeno, hidrógeno y azufre, pero no contiene humedad en su estructura, no genera cristales, sustancias volátiles ni solventes y se considera pobre conductor de calor. Alcanza el reblandecimiento entre los 150 y 160 grados centígrados.

De entre los involucrados en el proceso del ámbar, los mineros son quienes perciben menor beneficio económico por su extracción y aún están lejos de alcanzar condiciones adecuadas para ello.

En la extracción intervienen familias completas, incluidos los niños mayores de 10 años y el proceso puede ser a cielo abierto o en túneles subterráneos cavados con marros, cinceles, linternas o velas.

Los mineros excavan hasta encontrar la capa de carbón que contiene el corazón del ámbar. Perforan hoyos por los que entran arrastrándose para obtener en promedio unos 300 kilogramos de la piedra al mes.

María Dora, quien junto con otras compañeras artesanas permanecerá en esta ciudad mientras dure la exposición, explica que la mayoría de los mineros dedicados al ámbar habitan en humildes viviendas de adobe y bajareque (barro y madera) y el producto de su trabajo apenas es para la subsistencia familiar.

Utilio García Hernández, artesano de Simojovel, comentó que un par de aretes sencillos o brazaletes para bebés, cuya labor de pulido y elaboración no rebasa la hora, se cotiza en aproximadamente 100 pesos (menos de 10 dólares).

Aclaró que el valor del ámbar depende de la rareza del color, el tamaño y la pureza de la piedra, así como de la presencia de especies animales o vegetales, la visibilidad, cantidad y hasta posición de estas especies y el complejo del tallado y combinación con otros metales preciosos.

El delegado del gobierno de Chiapas, Roger Grajales, informó que el año pasado la exposición fue visitada por 23.000 personas de 52 países, y se obtuvieron ventas por cinco millones de pesos (unos 470.000 dólares).

Este año se esperan 60.000 visitantes y una derrama económica de entre ocho y nueve millones de pesos (unos 800.000 dólares en promedio) para beneficio de las 2.000 familias involucradas en la extracción, tallado y comercialización del ámbar.

“Creemos que el ámbar se posiciona como joya, pero también como valor y eso jala a todos los que están en el proceso y repercute en la mejora económica, desde el que lo extrae hasta todos los que trabajan con él”, abundó Grajales.