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La dinastía Kennedy continúa... Joe Kennedy III

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El sobrino nieto del trigésimo quinto presidente de EE.UU, John Fitzgerald Kennedy, Joseph Patrick “Joe”, es congresista por el partido demócrata  y un luchador por los derechos de la sociedad LGTB, además de estar en contra de las medidas que impactan directamente sobre las familias, las pequeñas empresas o los inmigrantes. Con él la dinastía continúa…

Joseph P. Kennedy III, más comúnmente conocido como Joe Kennedy III, es el sobrino nieto de John F. Kenneddy, trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, asesinado en 1963 en la ciudad de Dallas, Texas (EE.UU.).

El joven, de 37 años, es congresista demócrata por el Estado de Massachusetts y se encuentra actualmente en su tercer mandato. Kennedy III representa a una comunidad muy diversa que va, desde los suburbios de Boston, hasta las ciudades más desarrolladas de la costa sur de Massachusetts.

Nació y creció en este estado y es prácticamente bilingüe en español; estudió en la Universidad de Standford y es doctor en jurisprudencia por la Facultad de Derecho de Harvard. Lleva cinco años en el cargo y ha sido el encargado de responder al actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en el discurso del Estado de la Unión.

Este discurso según la BBC, es un recordatorio, por parte del presidente de la nación, de los logros del año anterior informando, además, sobre los planes futuros. Se lleva a cabo desde hace más de 200 años, cuando el primer presidente, George Washington, lo estrenó en 1790 en Nueva York, entonces capital de la nación.

El joven y apuesto congresista, según informa el diario estadounidense The New York Times, contestó desde un instituto de formación profesional. En su respuesta pudimos ver una dura crítica hacia Trump, en la que el de Massachusetts afirmaba que “su mayor “logro” ha sido la represión del ideal estadounidense que dice que todos somos iguales, todos somos dignos y todos contamos”.

Asimismo, en español, se dirigió a una parte muy importante de la población a la que llamaba “soñadores”, a los millones de jóvenes indocumentados que fueron llevados de niños a EE.UU., les dijo: “formáis parte de nuestra historia y lucharemos por vosotros, no huiremos”.

Su carrera en el partido demócrata es una de las muchas coincidencias que tiene con el que fuera el número 35 de los presidentes del país. Pues, aparentemente, como su tío abuelo, se preocupa por los derechos de las clases medias y lleva a cabo medidas innovadoras para estas.

Por ejemplo, queriendo ser lo más accesible posible ha implantado “horas de oficina” en todas las ciudades y pueblos de su distrito.

También, según indica su página web, lucha por las necesidades de sus ciudadanos, desde beneficios para extrabajadores nucleares, hasta el desarrollo de nuevas estrategias económicas para la protección de los consumidores e iniciativas para los veteranos.

Igualmente, es un buen representante para la igualdad del colectivo LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) y en su programa busca frenar las ideas que maneja el actual presidente, Trump, hacia la inmigración.

JFK ofreció, junto con su mujer y sus dos hijos, un aire más nuevo y joven a la Casa Blanca, ya que fue el presidente electo más joven y el primer católico en conseguir el cargo. Él quería, como el “nuevo de la dinastía Kennedy”, libertad y democracia para todo el mundo, por ello creó los Cuerpos de Paz, asociación que existe hoy en día y en la que participó Joe.

Mediante este proyecto cualquier americano puede ayudar voluntariamente en cualquier lugar del mundo donde la solidaridad sea necesaria, en áreas de educación, agricultura o sanidad, entre muchas otras.

Otro de los puntos coincidentes entre estos dos políticos de la familia es su lucha por el derechos de los inmigrantes. En el caso de JFK también fue un defensor a ultranza de los derechos del colectivo de afroamericanos.

John Kennedy luchó como senador para que se pusiera fin a la segregación racial y, en 1954, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos prohibió esta separación en las escuelas públicas. Pero aún así todavía había Estados que no respetaban esas normas y seguía produciéndose esa fragmentación en los cines, restaurantes y otros espacios públicos.

Pero muchos estadounidenses pensaban que su presidente no estaba apoyando lo suficiente los derechos civiles del colectivo de afroamericanos. Sin embargo, en 1963, J.F. Kennedy propuso un proyecto de ley de Derechos Civiles al Congreso y pidió a todos sus ciudadanos acabar con el racismo afirmando que “esta nación fue creada por hombres de distintos países bajo el principio de que todos somos iguales sin tener en cuenta el color de la piel”.

Por otro lado, Joe Kennedy III, ha difundido en más de una ocasión y en muchas de sus charlas sus sentimientos en contra de las medidas para la inmigración que lleva a cabo Donald Trump, explicando que sabe muy bien lo que han sacrificado las familias para darles un futuro mejor a sus hijos en EE.UU., puesto que él mismo es hijo de unos inmigrantes irlandeses y se siente orgulloso de ello.

John F. Kennedy dejó al país emocionado y aturdido con su muerte. Le recuerdan por su liderazgo, personalidad y logros, según la página de la fundación dedicada a este antiguo presidente. Otros admiraban su capacidad para inspirar con sus discursos y su lucha por nuevas formas de gobierno que ayudasen a los más desfavorecidos.

Como todos los mandatarios cometió errores, pero siempre se mostró optimista hacia el futuro. Él pensaba que los habitantes podrían resolver sus problemas, siempre que pusieran por delante los intereses de su país y trabajaran juntos.

Parece que el nuevo Kennedy quiere seguir sus pasos y luchar por el legado de su tío abuelo, esforzándose para que se haga realidad. En este sentido en la celebración de su centenario comentaba: “es una oportunidad para reflexionar sobre lo que defendía, y la creencia y el compromiso que tenía para resolver todos los desafíos que enfrentaba”.