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¡Un abrazo a mamá!

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Desde que en 1914 el presidente de los Estados Unidos de América, Woodrow Wilson declaró el segundo domingo de mayo como el Día de la Madre, la conmemoración se ha internacionalizado aunque las fechas sean distintas en muchos países. La más llamativa, el Día de la Madre en Paraguay que se celebra el día de la Independencia Nacional por la Madre Patria.

 

Sin embargo, los orígenes del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, antes de la era cristiana, cuando se rendía honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.

 

El Imperio Romano adoptó esa fiesta de los griegos, pero para celebrar a Hilaria cada 15 de mayo en el templo de Cibeles, diosa que hoy, conduciendo un carro romano con caballos, está en el centro de Madrid en dirección a la Gran Vía y donde los aficionados al fútbol celebran las victorias importantes del Real Madrid y la Selección Nacional.

Para los católicos, el Día de la Madre es para honrar a la Virgen María madre de Jesús en el santoral de la Inmaculada Concepción el 8 de Diciembre.

 

Pero a la postre, la internacionalización del Día de la Madre, ha tomado un volumen según la fecha decretada por el presidente Wilson en 1914, cuando penetra en ella la comercialización en tarjetas y regalos a las “madrecitas”.

 

No obstante, fué la poetisa y activista estadounidense Julia Ward Howe quién en 1870 escribió la “Proclamación del Día de la Madre” con un apasionado llamado a la paz y el desarme como se haría hoy a 148 años de distancia.

 

Este es el árbol genealógico del “Día de la Madre” en Mayo donde la celebración pagana se hace en cierto modo religiosa y sin duda comercial.

 

Sin embargo, aún sin referirse sentimentalmente al Día de la Madre, sin expresar lo que realmente significa, se reconoce el rol de nuestras madres en la vida e historia humana, aunque sea con un mezquino Día una vez por año.

 

Es un día que en muchos casos toca la puerta de la reconciliación, suena una llamada lejana, revive un beso olvidado, un abrazo silencioso o aparece un ramo de flores para recordar a quién nos dió la vida, a quién durante nueve meses nos llevó en su seno como el nido entre las ramas de un árbol.

 

Nunca nadie podrá comprender y menos sentir el dolor de una madre al dar a luz, como tampoco su alegría al escuchar el primer grito de un hijo o hija que viene al mundo.

 

Como también, nunca nadie podrá comprender y menos sentir que haya madres que pueblan la tierra con hijos no deseados.

 

Cuenta la Biblia que una vez dos mujeres que se disputaban la maternidad de un recién nacido, fueron llevadas ante el rey Salomón para que, como juez, determinara quién era la verdadera madre.

 

Salomón, puso a prueba a ambas mujeres ordenando que se repartiera la criatura en dos mitades iguales. Pero una de ellas lloró y suplicó que no se dañara al bebé y prefería que se le entregara a la otra mujer.

 

Entonces Salomón detuvo la ejecución y le entregó el niño a esa mujer diciéndole: verdaderamente tú eres su madre.

 

¡Feliz Día de la Madre para todas donde quiera estén!