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Prohibidos los "patitos de goma" en San Francisco

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Los “patitos de goma” que tanto gustan a los bebés pueden ser perjudiciales para su salud, según una ley que prohibirá completamente su venta en San Francisco, la primera ciudad de Estados Unidos de América en vetar juguetes fabricados con productos químicos que pueden ser nocivos para los pequeños.

Tras haberse sacado del mercado los objetos con “ftalatos”, ahora les toca a los que llevan “bisfenol”. Con esta nueva ley, biberones, chupetes, mordedores o cuentos estarían también afectados.

El encontronazo con la industria juguetera no sorprende a nadie en una ciudad obsesionada por el consumo de alimentos ecológicos y pionera en medidas de protección medioambiental, que ya prohibió hace diez años el uso de los pesticidas más tóxicos en las zonas municipales.

Ahora, San Francisco busca que se prohíba la venta de juguetes y otros artículos para bebés, desde biberones a mordedores, que contienen productos químicos nocivos para la salud.

Se trata, concretamente, de cerrar al paso a los ftalatos, un químico sospechoso de causar cáncer y daños en el sistema reproductivo y que se utiliza habitualmente para ablandar el plástico e incrementar su flexibilidad.

Europa prohibió ese producto en este tipo de artículos hace dos años, pero San Francisco, que ocupa la cuarta posición de ciudad más poblada del estado de California, quiere ir más allá y convertirse en la primera ciudad del mundo en vetar otro componente presuntamente cancerígeno que se utiliza principalmente en la fabricación del plástico transparente llamado “bisfenol”.

El Consejo de Supervisores de San Francisco adoptó la medida de forma unánime apoyándose en el “principio preventivo”, o sea la preferencia de equivocarse del lado de la cautela para proteger a los niños.

Como era de esperar, la idea ha caído como una bomba en la industria juguetera, que interpuso una demanda bajo el argumento de que las leyes estatales de California están por encima de las ordenanzas municipales.

“El Gobierno de Estados Unidos de América siempre ha sentido que lo que está en el mercado es perfectamente seguro para el consumidor”, dijo Jeff Holzmann, presidente de Goldberger Doll Manufacturing, una empresa fabricante de muñecos de goma.

Ocurra lo que ocurra en los juzgados, lo cierto es que la iniciativa pone sobre la mesa un problema que cada vez preocupa a más padres y expertos, como Joel Tickner, profesor de salud medioambiental y consultor para el Gobierno de Estados Unidos de América.

Tickner señala que las leyes federales que regulan los componentes químicos en productos para niños son débiles, ya que requieren que se tengan en cuenta los costes que acarrearía para la industria la implementación de alternativas más seguras.

La cuestión es que nadie sabe a ciencia cierta qué productos contienen estos componentes, ni en qué cantidades, ni cuáles son las consecuencias para los bebés que están en contacto con ellos.

El diario “San Francisco Chronicle” arrojó en uno de sus editoriales un poco de luz sobre la cuestión, ya que envió 16 productos, incluidos aquellos específicamente etiquetados como seguros y no tóxicos, a un laboratorio de Chicago especializado en el análisis de estas sustancias.

Los resultados ponen los pelos de punta a padres como Rubén Vargas, de Pacífica, al sur de San Francisco: “Ya he tirado a la basura los juguetes de goma que teníamos por casa”, señaló Vargas, padre de una niña de un año y medio.

 

Los análisis muestran que los patitos de goma que se venden en Walgreens, una de las mayores cadenas de droguerías de Estados Unidos de América, contiene un componente cancerígeno procedente de los ftalatos en unos niveles 13 veces superiores a los permitidos por la normativa de San Francisco, y un segundo tres veces por encima de estos límites.

 

Otros productos que contienen bisfenol y que quedarían fuera de circulación si entrase en vigor la normativa municipal son un sonajero “Baby Einstein”, fabricado por Disney; un mordedor fabricado por Munchkin; las cubiertas de los libros para jugar en la bañera; biberones; botellitas e incluso chupetes.

La iniciativa abre otro frente contra los ftalatos. Una coalición de organizaciones de salud y medio ambiente exigió a las autoridades sanitarias estadounidenses que prohíban su utilización o, al menos, adviertan de su presencia en cosméticos como cremas y lacas de uñas ya que, según el Programa de Toxicología Nacional, podrían causar cáncer, entre otras enfermedades.

Sospechoso de ser dañino para los humanos desde la década de 1930, muchos medios de comunicación resaltaron con frecuencia los riesgos del uso de bisfenol en productos de consumo después de que varios gobiernos emitieran informes cuestionando su seguridad, lo cual tuvo como consecuencia que algunas cadenas de venta retiraran los productos que contenían este compuesto.

Un informe elaborado en 2010 por la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos) de Estados Unidos de América despertó una mayor conciencia con respecto a la exposición de este tipo de productos, por lo que ahora también los de fetos, bebés y niños pequeños podrían estar jugando con fuego.