Nacional

Cinco de Mayo, recordando el sueño americano

Cinco de Mayo.jpg

 

La celebración del Cinco de Mayo, que recuerda la victoria en 1862 de los mexicanos sobre los franceses en Puebla, se ha convertido en una fecha que los hispanos en Estados Unidos de América han hecho suya como un símbolo de sus luchas por lograr el sueño americano a pesar de los obstáculos.

 

Para algunos, como Laura Soto, nacida en México pero que ha vivido la mayor parte de sus 32 años en San José, California, la fecha es un espacio de convivencia e integración de los latinos.

 

“Es una expresión de orgullo de nuestras tradiciones que nos permite estrechar los vínculos con la familia y los amigos latinoamericanos”, dijo a Efe.

 

Muchos consideran que los festejos serían solamente un pretexto para comer y beber, y afirman que los fabricantes de bebidas alcohólicas promueven esta fecha para vender más y han convertido un suceso histórico en una de las fiestas más lucrativas.

 

“No importa”, dice Soto, para quien los coloridos desfiles y bailes tradicionales mexicanos, los mariachis, la música ranchera, charreadas y cervezas ofrecen una oportunidad de celebración sin igual.

 

La idea de festejar el 5 de Mayo fue de un comerciante de Texas, lugar donde nació el general Ignacio Zaragoza, quien dirigió a las tropas mexicanas en la Batalla de Puebla, antes que ese territorio se independizara de México y se anexara a los Estados Unidos.

 

Desde los primeros festejos la fecha significó para los mexicanos que residían en este lado de la frontera el día en que su país de origen se liberó del yugo opresor de los extranjeros.

 

Incluso, adquirió un significado tan fuerte como el 16 de septiembre, la fecha de la independencia mexicana del imperio español.

 

La fiesta se repite ahora en los pueblos de la frontera de Texas y Arizona, hasta metrópolis con gran concentración de inmigrantes como Los Ángeles, Chicago, Atlanta, Chicago y Nueva York y ha llegado inclusive a la Casa Blanca, donde el presidente Barack Obama retomó la tradición de su antecesor George W. Bush y se esperan este año unos 200 invitados.

 

El activista Jorge Mújica, organizador en California de marchas multitudinarias en reclamo de una reforma migratoria que legalice a millones de indocumentados, considera “curioso” que sea la celebración más grande de los mexicanos en este lado de la frontera.

 

“Más curioso todavía es que los estadounidenses la hayan adoptado como la segunda celebración del país, después del 4 de julio, día de su independencia”, dijo.

 

Mújica también señaló la ironía de que se festeje la derrota de un ejército imperialista que invadía México, y no se celebre también la victoria del ejército mexicano en El Álamo, Texas, en 1836 “sobre otro ejército imperialista que también nos invadía”.

 

Según el libro “Fronteras Fragmentadas” (Gail Mummert, 1999), en los primeros festejos del 5 de Mayo en Texas, los mexicanos mostraban su deseo de libertad y autodeterminación: “fueron fiestas de obreros, de migrantes pobres y en muchos casos de revolucionarios”.

 

Desde finales del siglo XIX hasta la década de 1930, las fiestas se organizaban de manera popular. Pero, en ese decenio, el Consulado mexicano en Los Ángeles, California, creó una organización que se encargaría de orquestar los festejos patrios en Estados Unidos.

 

Su finalidad, según la historiadora Mariángela Rodríguez, era “oficializar” el patriotismo de los mexicoamericanos y de los nuevos migrantes mexicanos. Sin embargo, según la investigadora, estas fiestas organizadas por el Consulado se alejaban de los sentimientos de la gente trabajadora, para quienes el festejo del 5 de mayo tenía un significado de libertad y no ornamental.

 

El profesor mexicano Rafael Ortiz Calderón señaló que años después el movimiento chicano adoptaría esta fecha como uno de sus símbolos de lucha contra la opresión.

 

En su opinión, festejar el triunfo de Zaragoza, el primer héroe chicano, se convirtió en la fiesta de los que luchan por conseguir derechos en una sociedad hostil.

 

Por su parte, el historiador José María Vigil escribió que la batalla de Puebla fue un encuentro militar que mostró que los mexicanos podían combatir al ejército más poderoso del mundo en ese momento.

 

“Esta batalla implicó el nacimiento de un orgullo nacional diferente: se podía combatir a cualquier enemigo, sin importar su tamaño, y los mexicanos no eran lo salvaje que decían los extranjeros”, agregó.

 

Pero con el paso del tiempo la celebración del 5 de mayo ya no es sólo una fiesta mexicana. Se ha convertido en una oportunidad para que el resto de las comunidades hispanas de Estados Unidos participen y se identifiquen con un aniversario que los mexicanos recuerdan con orgullo.

 

Para educadores y activistas, la celebración no solo recuerda la primera victoria del Ejército Mexicano sobre las fuerzas francesas en la ciudad de Puebla, sino también que en ese conflicto participaron mexicanos nacidos en lo que ahora es suelo estadounidense.

 

Según María Herrera, profesora de historia, esa podría ser una de las razones por las cuales la fecha se ha convertido poco a poco en una celebración más amplia que identifica a los hispanos nacidos en Estados Unidos.

 

“El líder fue el general Ignacio Zaragoza, nacido en Presidio La Bahía, en lo que ahora es Goliad (Texas), y eso es motivo de orgullo entre los latinos nacidos en este país”, sostuvo Herrera.

 

Según Hilda Duarte, docente en una escuela pública en el barrio de la Mission de San Francisco, la celebración del Cinco de Mayo mucho tiene que ver con la tradición histórica y cultural que los padres de familia, especialmente los mexicanos, inculcan a sus hijos, “y lo hacen a través de la tradición para que su descendencia no olvide sus raíces. Allí los ves a los niños nacidos en este país desfilar con orgullo durante las festividades del Cinco de Mayo”, comentó Duarte.

 

La educadora sostuvo que ella aprovecha esta fecha para unir a los padres de familia con sus hijos y juntos trabajar en la confección de carros alegóricos y vestidos hechos a mano para los eventos culturales que se realizan en la región, “todo sin olvidar que la parte más importante siempre es y será la victoria de la ‘gran’ Batalla De Puebla”, finalizó la educadora.