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Los jeans, historia de Estados Unidos de América en peligro de extinción

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Todo armario que se precie debe contar entre sus prendas con al menos un buen par de jeans o vaqueros. Presidentes de gobierno, estrellas de cine, teatro o televisión, deportistas de elite y modelos con cuerpos de escándalo se visten con jeans, pero también lo hacen las amas de casa, los obreros, los ejecutivos agresivos y la capa más ‘chic’ de la sociedad. En definitiva, es la prenda más versátil y con más historia que se pasea por las calles.

Levi’s Strauss, la mítica marca de vaqueros, ha cerrado definitivamente las dos últimas fábricas que quedaban en Estados Unidos. En 1990, Levi’s fabricaba el 90% de sus vaqueros en Estados Unidos de América, pero las pérdidas acumuladas a lo largo de los siete últimos años, han llevado a la empresa a llevar el total de la fabricación de sus productos a países como China y Costa Rica donde los costos de producción son mucho menores.

Quién le iba a decir a Oscar Levi y a Jacob Davies que sus pantalones se convertirían en el símbolo del modo de vida de Estados Unidos de América: “Joven, activo e informal” (definición dada por la asociación estadounidense del textil). 

El joven Levi era un hombre con visión de futuro y se trasladó a la Costa Oeste, a San Francisco, donde la fiebre del oro atraía a miles de buscadores del amarillo metal, y abrió una nueva tienda, “Levi Strauss”.

Mil ochocientos sesenta y tres fue el año en que se gestó el principio de lo que sería una de las mayores invenciones textiles. Al comprobar que la dura labor del minero dejaba hecha jirones las ropas de trabajo, decidió emplear la resistente tela de las carpas para elaborar, a su vez, unos resistentes pantalones.

Los primeros jeans se confeccionaron en un tejido denominado denim de color marrón, pero cuando se agotaron las existencias se sustituyó por un denim de color azul teñido de índigo. Este tipo de “waist overall” o pantalón gozó de gran éxito no sólo entre los mineros, sino también entre aquellos que realizaban labores de campo.

La popularidad le permitió a Levi trasladar su tienda a la parte más céntrica de San Francisco, Battery Street, a la vez que era representante de las prendas y artículos de la sede de Nueva York.

El verdadero nacimiento del Levi’s original tuvo lugar con la sugerencia de Jacob Davies, un sastre lituano afincado en Reno, Nevada (Estados Unidos de América), que compraba los productos de Levi con asiduidad. Su idea surgió ante las quejas de sus clientes que reclamaban unos bolsillos más seguros, pues cedían ante el peso del oro que encontraban, con la consabida pérdida del mismo.

La solución propuesta por Davies era remachar las esquinas de los bolsillos con pequeñas piezas metálicas, de modo que se aseguraban los bolsillos y se evitaba la pérdida del preciado mineral. A Levi le entusiasmó la idea y ofreció al lituano formar parte de la empresa. 

En 1873 se registró la ingeniosa prenda con el fin de evitar las imitaciones, con el número 139.121. Así surgió el primer pantalón ribeteado de Levi’s, que se destacaba por tener un corte amplio en las caderas, que resistía los tirones y el duro trabajo, con ojales para tiradores y tres bolsillos. 

Un jean de Levi’s costaba 1,46 dólares en aquel entonces, y era reconocido como “indestructible”. Alcanzó tal popularidad que Levi abrió dos fábricas. 

La primera modificación que sufrió el diseño original tuvo lugar en 1886, cuando se le añadió la etiqueta  roja en la que dos caballos tironean de un pantalón. Posteriormente se le añadiría el bolsillo delantero pensado para guardar el reloj y las monedas, y en 1902 se le incorporan los dos bolsillos traseros y las tiras para el cinturón, quedando conformado el Levi’s 501 que conocemos hoy día.

 

La muerte le sobrevino a Levi en 1902, y sus sobrinos continuaron con el legado familiar. Sin embargo, el azar no se lo quiso poner fácil, y cuatro años después el terremoto de San Francisco hizo trizas las fábricas y un incendio acabó con las instalaciones. Los hermanos Stern, partieron de cero e hicieron una nueva factoría.

La década de los 20’ trajo consigo el éxito del famoso “overall” no sólo en las zonas rurales del oeste, sino también en los grandes centros urbanos del este de Estados Unidos de América. El jean alcanzó sus cotas más altas de popularidad cuando las estrellas de Hollywood como James Dean o artistas del peso de Andy Warhool se vistieron con la prenda.

Un invento japonés llamado “stone wash” o lavado de piedra fue el que dio al Levi’s su imagen desgastada actual, hecho que hizo muy felices a los consumidores que, de esta manera, no tenían que esperar años para conseguir el clásico look. 

La licencia para fabricar los jeans fue abierta al público en 1908, lo que permitió la aparición de los competidores, entre ellos destacaron Lee y Wrangler.

Los jeans fueron un producto muy utilizado, hasta 1935, por un público netamente varonil, fecha en la que se creó el primer “blue jeans” para mujeres. Levi’s extendió sus garras hacia el mercado femenino, al que pudo atraer mediante la confección de pantalones confeccionados exclusivamente para satisfacer la coquetería de este sector. 

La Segunda Guerra Mundial trajo consigo el cambio del diseño en respuesta a la política de conservación de materias primas promovida por el Gobierno. Además, los soldados norteamericanos vistieron jeans y chaquetas Levi’s, lo que supuso una muestra internacional de los productos de la firma.

La evolución de la marca en los siguientes años derivó en la creación de toda una línea de prendas de sport e incluso un nuevo producto de gran éxito hoy día, los Dockers Khakis, prenda que también goza de un hueco en los vestidores de todo el mundo.

La presteza del imperio Levi’s para adaptarse a las necesidades de sus clientes ha sido la clave que le ha granjeado el mayor éxito de la historia dentro del mundo textil.