Noticias De La Bahia

Fray Junípero Serra, el misionero de California

24722_2.jpg

Conocido como una de las más relevantes figuras por la labor de evangelización y fundación de misiones que realizó en México y, especialmente, en el actual estado norteamericano de California, Fray Junípero Serra cumple 275 años desde que el evangelizador franciscano asumiese los votos con los que ejerció su misión difusora de la fe católica

Aunque su lugar de nacimiento en Mallorca (Isla de Baleares, al este de España) conserva vagamente el recuerdo de este hombre tenaz y decidido, quizá su memoria y el reconocimiento público a su figura están más vivos en las tierras a las que llevó el catolicismo donde fundó nueve misiones españolas en la Alta California que en su isla de origen.

No en vano, el padre Junípero Serra es el único español con una estatua en el National Statuary Hall del Capitolio de Washington, en cuyo Jardín de las Camelias también se exhibe una figura del religioso mallorquín.

En la isla de la que partió en misión evangelizadora, su principal legado se conserva en su pueblo, Petra, en la comarca de la Pla de Mallorca.

Miguel José Serra Ferrer, nombre con el que fue bautizado, nació en esa localidad el 24 de noviembre de 1713 y tomó su nombre de hermano franciscano en 1731, tras estudiar filosofía en el convento de San Francisco de Palma y en la Universidad Luliana, institución creada en honor de otro religioso célebre originario de Mallorca: Ramon Llull.

Este sabio medieval comparte dos características fundamentales con Serra, fue un notable viajero y fue declarado beato por la Iglesia. En el caso del franciscano esta calificación eclesiástica le fue adjudicada por el Papa Juan Pablo II en 1988, cuando visitó su tumba en la misión de San Carlos Borromeo de Monterrey, en México. Hasta ese país se había desplazado el religioso mallorquín en 1749 y en la Sierra Gorda (Querétaro) comenzó su andadura misionera.

A partir de ese momento, su carrera evangelizadora, que completaba con la enseñanza de técnicas agrarias y ganaderas para favorecer la mejora de las condiciones de vida de los indígenas colonizados, prosigue en la misión de San Saba (actual Texas) y, tras la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles en 1767, fue enviado a Baja California al frente de un grupo de frailes para sustituir a los misioneros de la Compañía de Jesús.

24722_1.jpg

Pese a sufrir cada día más las penurias de los viajes por las condiciones propias de aquella época y por padecer desde su llegada a México una llaga en una pierna causada por la infección de una picadura de insecto (lesión que arrastraría toda su vida), el padre Junípero Serra asumió el reto de extender las tierras de la cristiandad más al norte en la costa atlántica norteamericana, área pretendida también por los ortodoxos rusos que se expandían desde Alaska.

El español llegó a San Diego en 1769 y funda la Misión de San Diego de Alcalá, la primera misión cristiana de la Alta California, nombre que se le otorgó a esta provincia durante la colonia española y que estaba distribuida en los estados federales estadounidenses de California, Nevada, Arizona, Utah, el oeste de Colorado, y el sudoeste de Wyoming.

Al año siguiente crea la misión de San Carlos Borromeo, que pasó a ser su residencia habitual y hoy guarda sus restos, y prosigue su trabajo fundacional con las nuevas plazas franciscanas de San Antonio de Padua (1771), San Gabriel (1771), San Luis Obispo de Tolosa (1772), San Francisco de Asís (1776) San Juan Capistrano (1776), Santa Clara (1777) y San Buenaventura (1782).

Junípero fue el fundador de nueve de las veintiuna misiones franciscanas históricas del actual estado de California, centros religiosos en los que fue convergiendo la población hasta crear ciudades hoy pobladas por millones de personas como Los Ángeles, San Francisco, San Diego o Sacramento.

24722_3.jpg

El 28 de agosto de 1784, murió Fray Junípero Serra, el “padre viejo” para los indios americanos que se arracimaban en torno a las misiones fundadas por él, después de haber pasado 35 años de su vida evangelizando una amplia región de la América colonial que aún guarda su memoria.

La casa de la familia del fraile en Petra acoge actualmente un modesto museo en el que se reúnen objetos representativos de su actividad en México y en California, además una plaza del pueblo mallorquín exhibe igualmente una estatua del más ilustre petrense.