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La Misteriosa Casa Winchester

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Reluciente, en medio de los suburbios de San José, en California, se encuentra una mansión de estilo victoriano, rodeada de jardines muy cuidados, y que en ningún momento pudo parar de expandirse. Una mansión que desde el exterior no parece nada fuera de lo normal, pero cuyo interior es otra historia 

La casa, que originalmente perteneció a Sarah Winchester, la viuda del magnate William Wirt Winchester, es quizás una de las casas más extrañas jamás construidas. Esta mansión ubicada en el oeste de la ciudad, consta de 4.5 acres de terreno y una infraestructura de siete pisos, con más de 160 habitaciones, está llena de curiosidades arquitectónicas y sorpresas, como escaleras que conducen a techos o a paredes; puertas que se abren para dar paso al vacío; ventanas que se abren a otras habitaciones; tragaluces colocados entre pisos; chimeneas que no llegan al techo y otras rarezas que resultaron de una obsesión inexplicable de su antigua propietaria que construyó la mansión de forma continua durante 38 años.

La historia de la casa comienza en 1,881 con la muerte de William Wirt Winchester, inventor del rifle de repetición Winchester, y que dejó a Sarah en posesión de una fortuna increíble: más de 23 millones de dólares y casi el 50% de las participaciones en la empresa de Winchester, lo que la reportaba un ingreso de 1,000 dólares diarios. Ésta era una suma enorme para la época, pero la riqueza no era consuelo para sus pérdidas. Quince años antes, Sarah había perdido a su pequeña hija Annie en 1866, una tragedia de la que apenas se había recuperado cuando perdió a su marido. 

Paralizada por el dolor, Sarah acudió a un médium psíquico para su asesoramiento. El médium le dijo que la familia de Winchester estaba maldita y siendo perseguida por los fantasmas de todos los que habían perdido sus vidas por los fusiles fabricados por la compañía de su marido, y que la muerte prematura de su hija y su marido fue el resultado de ello.

El médium también le aconsejó a Sarah mudarse hacia el oeste para apaciguar a los espíritus y construir una gran casa para ellos, en una construcción continua, que nunca parase y así los espíritus no podrían hallar una morada donde vivir.  

Tras esta visita, el consejero espiritual de Sarah le recomendó que encontrara una casa que pudiera atraer buenos espíritus, pero que también confundiera a los malvados. Y eso es exactamente lo que hizo Sara. Dejó New Haven, Connecticut, y se estableció en San José, California donde compró una modesta propiedad.

Según los datos recabados por los encargados de cuidar la propiedad, la viuda pagó aproximadamente 3,086,000 dólares en 1922, lo que equivaldría a 71 millones de dólares de hoy.

Hoy la mansión es usada como un museo, atractivo turístico, nombrada La Mansión Misteriosa de Winchester (Winchester Mystery House, en inglés). Es denominada también “el lugar más embrujado de todos los Estados Unidos de América”. 

Sarah compró un terreno en el Valle de Santa Clara para construir la mansión de estilo victoriano donde, sin arquitectos, ordenó comenzar la construcción en 1884. Sin ningún plan maestro, o conocimiento en arquitectura o construcción, cada mañana Sarah se reunía con su capataz y le mostraba sus bocetos para el trabajo de ese día.

Los planes eran a menudo caóticos, y los días en los que no se trabajaba, Sarah tenía que tirar o remodelar alguna parte de la casa para estar en continuo desarrollo. Esto dio lugar a algunas de las curiosidades que se encuentran dentro, como escaleras y puertas que conducen a ninguna parte y pasillos que se retuercen sobre sí mismos.

Una teoría es que Sarah estaba tratando de desorientar a los fantasmas y atraparlos dentro del laberinto de habitaciones y pasillos de la mansión. Aunque a ciencia cierta, nadie sabía lo que Sara estaba tratando de lograr. Tal vez buscaba despistar a los fantasmas, o tal vez buscaba un pasatiempo sin fin para distraer su dolor. 

La casa era bastante avanzada para su época y fue equipada con todas las comodidades tales como baños modernos interiores y fontanería, duchas de agua caliente, calefacción por aire a presión, luces con pulsador y elevadores hidráulicos. Tenía candelabros de oro y plata, pisos de madera con incrustaciones a mano, molduras, puertas de plata e incrustaciones de bronce. 

Sarah tenía los mejores ebanistas trabajando desde hace años para construir cofres y cajones donde se almacenarían los satenes y sedas más raras, ropa de cama orientales bordadas a mano y elegantes telas tejidas en Persia y la India.

La construcción de la mansión continuó sin descanso durante 38 años hasta que Sarah Winchester falleció mientras dormía el 5 de septiembre de 1,922. En el momento de su muerte, la enorme mansión cubría 4.5 hectáreas, y cada mes se descubrían nuevas habitaciones ocultas.

Se dice que después de la muerte de la Señora Winchester, los trabajadores comenzaron a oír sus nombres susurrados desde los pasillos desiertos, así como pasos, Uno de ellos aseguró haber visto el fantasma de la viuda, y todos ellos decidieron buscar un nuevo trabajo tras el suceso, explican desde Winchester Mystery House.

Se dice que en la mansión ocurren fenómenos paranormales, ya que Sarah podía atravesar las paredes como si hubiera sido un espíritu. Se cuenta que se pueden escuchar pasos y portazos, y a veces se pueden apreciar ráfagas frías de aire, aunque no haya puertas o ventanas cerca. 

También hay testigos que afirman que al caminar por la casa se han sentido observados. Varios dicen escuchar a obreros trabajando por las noches, o haber visto el espíritu de William y de Sarah rondando por la mansión. 

La casa fue originalmente anunciada para contener 148 habitaciones, una cifra que se ajustó posteriormente a 160, pero dentro de una investigación de la mansión, una nueva sala fue descubierta, aumentando la cifra a 161 habitaciones, incluyendo 40 habitaciones de almacenamiento, 7 pisos, 476 puertas, 6 cocinas, 52 tragaluces y 2 salones de baile (uno de ellos sin acabar).

También incluía 47 hogueras, 17 chimeneas (y restos de otras 2), más de 10,000 paneles de cristal, 2 sótanos, 3 ascensores y lámparas de gas que se encendían con un botón. La casa contaba con solo una bañera y dos espejos en toda la casa, pues según Sarah los fantasmas le temen a su propio reflejo. Había incluso baños que eran en realidad falsos.

Algo curioso en la construcción de la casa es que el número 13 se repite varias veces. Escaleras con 13 escalones, 13 ganchos para los 13 vestidos en el armario de Sarah, 13 agujeros en las coladeras de las duchas, candelabros para 13 velas, etc. 

También su testamento estaba dividido en 13 partes y firmado 13 veces. En honor a esa extraña costumbre, cada vez que hay un viernes 13 se tocan las campanas 13 veces a las 13:00 horas.

La herencia de la mansión se le pasó a su sobrina Marian Marriott, que curiosamente la primera letra de su nombre y apellido es la letra 13 del alfabeto. 

La estructura de la casa era bastante atípica, ya que en ella se pueden encontrar escaleras que no llevan a ninguna parte, puertas pequeñas y puertas grandes que al ser abiertas llevan a paredes o al vacío, ventanas adentro de la misma casa y otras cosas extrañas.

Dice la leyenda que en esa casa habitan miles de espíritus que atormentaron a su dueña hasta su muerte, lo que hace que se haya convertido en la casa más embrujada de todos los tiempos. Además, personas que arbitrariamente entraron en esta casa jamás salieron. 

La señora Winchester nunca escatimó en los muchos adornos que ella creía que contribuían a su belleza arquitectónica. Muchas de las vidrieras fueron creadas por Tiffany Company. Algunas fueron diseñados específicamente para ella, y otros por ella, incluida una ventana de “araña” que presentaba su diseño favorito y la repetición del número trece, otra de sus preocupaciones. 

Esta ventana nunca se instaló, pero existe en la llamada “sala de almacenamiento de $25,000”, llamada así porque su contenido se evaluó originalmente por un valor de $25,000. El valor actual es incalculable, pero $25,000 equivaldrían a $366,000.

Tiffany Company también diseñó una segunda ventana del mismo material, de modo que cuando la luz del sol incide sobre los cristales prismáticos, un arco iris se proyecte a través de la habitación. Por alguna razón, aún desconocida, la ventana se instaló en una pared interior en una habitación sin exposición a la luz, evitando la reflexión del sol. 

Se estima que Sarah gastó 5.5 millones de dólares de la construcción de la casa, pero cuando fue subastada después de su muerte, se pidieron 135,000 dólares por la propiedad. La mansión se convirtió en una atracción turística inmediatamente, y para 1,924, ya había adquirido el apodo de “Mystery House” (Casa misteriosa).

Tanto fue el prestigio de la casa que en 1974, la Casa Winchester fue introducida en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos de América.